Tel Aviv, 22 oct (dpa) – La cantante Netta (“Toy”) se siente especialmente identificada con el movimiento homosexual por razones personales, pues la joven israelí de 25 años que en mayo ganó el concurso de Eurovisión también ha conocido en carne propia la marginación.

“Toda la vida me dijeron lo que tenía que hacer, cómo me tenía que vestir, la cantidad que tenía que comer, que tenía que adelgazar”, dijo en entrevista con dpa la intérprete, que no encaja en los cánones oficiales de delgadez y a la que le gusta actuar con colorida vestimenta.

A los chicos les daba vergüenza salir conmigo, en las bodas siempre preguntaban ‘¿no tienen otra cantante?’, relató antes de iniciar el próximo mes una pequeña gira por diferentes ciudades europeas, entre ellas Berlín, Londres y París. Pero con la victoria en el concurso de Eurovisión, dijo, rompió “fronteras y conceptos, ignoró los prejuicios y esa es la mayor victoria”.

Al igual que los homosexuales, Netta comenta que también tuvo que luchar para ser reconocida. “Así soy yo, sin reservas”. Y lo resume en inglés diciendo: “I am a straight girl with a gay story” (soy una chica hetero con una historia gay).

Durante el tour que la llevará también a Viena y Zúrich, quiere actuar con el looper electrónico, un instrumento con el que se generan efectos musicales y que no pudo usar durante el concurso celebrado en mayo pasado en Portugal, algo que ella recuerda como “horroroso”.

Durante la gira tiene previsto incorporar mucha improvisación, “también con el público”, apostilla. A pesar de que hace años que se sube a los escenarios, sigue teniendo miedo escénico. “Las horas antes del concierto son siempre horas muy, muy díficiles”, relató. “Comienza a mediodía. Siento una presión en el pecho. Soy como una cuerda que cada vez se tensa más”. Antes de la salir al escenario, tienen que empujarla, como “a una muñeca”, agrega.

A la cantante no le preocupa el movimiento de boycot antiisraelí por la política del país con los palestinos. Tampoco cree que afecte al concurso de Eurovisión, que se celebrará el próximo año en Tel Aviv. “Lo que más me preocupa es ver cómo hago un espectáculo loco”, dijo entre risas. La gente vendrá a ver el concurso y verá lo maravilloso que es aquí. “El arte es más fuerte que la política”, insistió.

La actriz se siente profundamente arraigada a Israel, donde el ambiente es muy cálido y afectuoso. “Cuando salgo a la calle, siempre me abrazan”, comentó.

No obstante, también se topa con mucho odio sobre todo en Internet, donde le preguntan por qué pone caras, le dicen que tiene que perder peso o que es un “hipopótamo”. Y todo eso “entra por una oreja y sale por la otra”, dijo. “Ese odio viene de la gente que se odia a si misma”, añadió. “Son gente que se autocompadece”, insistió.

Por Sara Lemel (dpa)