El aumento del nivel del mar alcanzó 4,2 milímetros entre 2012 y 2025, casi el doble que la tasa registrada en décadas anteriores, en medio de un deterioro continuo de la salud de los océanos, agravado por la acumulación simultánea de factores de estrés climático.

Así se recoge en el ‘Barómetro Starfish 2026’, segunda edición de un informe anual mundial sobre la salud del océano, publicado este lunes en la revista científica ‘State of the Planet’.
El informe, auspiciado por Mercator Ocean International y elaborado por 29 expertos de 14 países, fue difundido coincidiendo con el Día Mundial de los Océanos. Advierte de que la aceleración de los cambios oceánicos supera la capacidad de respuesta global.
Además, su diagnóstico es que la degradación del océano prosigue y se acelera en varios indicadores clave, mientras las respuestas políticas, financieras y de conservación siguen siendo insuficientes, tanto en escala como en rapidez.
Al mismo tiempo, se registran avances notables en materia de gobernanza, reflejo de una movilización internacional creciente en favor de la protección del océano y la biodiversidad.
El Barómetro evidencia un deterioro continuo de la salud de los océanos, agravado por la acumulación simultánea de factores de estrés climático. Una cuarta parte de los primeros 1.000 metros del océano está ya expuesta a varias presiones combinadas, lo que fragiliza los ecosistemas marinos.
ARRECIFES
El aumento del nivel del mar alcanzó 4,2 milímetros anuales desde 2012, casi el doble de la tasa registrada en décadas anteriores. Las olas de calor marinas severas afectaron a un 20% del océano global en junio de 2025.
Además, el 84,4% de los arrecifes de coral sufrió el año pasado estrés térmico capaz de provocar blanqueamiento -un nivel récord- y la extensión máxima del hielo marino alcanzó su segundo mínimo desde 1982, con 32,1 millones de kilómetros cuadrados. Y el número de especies marinas amenazadas asciende ya a 1.685 a escala mundial.
A pesar de una concienciación creciente, los motores de la degradación siguen prácticamente intactos. Las emisiones globales de CO2 batieron un récord de 38.100 millones de toneladas en 2025 y la descarbonización del transporte marítimo apenas avanzó. Los residuos plásticos continúan aumentando, con 130 millones de toneladas acumuladas y millones entrando cada año en los océanos.
Asimismo, el 67% de los buques pesqueros industriales que operan en áreas marinas protegidas escapa a todo seguimiento público y los 31 contratos de exploración minera en aguas profundas actualmente activos suscitan inquietud por sus posibles impactos a largo plazo sobre los ecosistemas.
CONSECUENCIAS
Los cambios oceánicos se traducen ya en consecuencias directas sobre las economías y las sociedades. Las tormentas e inundaciones causaron daños por 212.000 millones de dólares en 2024, casi el doble del nivel de 2023.
Las pérdidas que afectan a la pesca, la maricultura, los manglares, los arrecifes de coral y los puertos se estiman en niveles comparables a los costes sociales más amplios del CO2.
Las primas de seguros marítimos suben con fuerza bajo el efecto combinado de los riesgos climáticos y geopolíticos. En 2025, cerca de 8.260 personas perdieron la vida en el mar.
AVANCES
Por otro lado, el Barómetro registra avances concretos. Dos grandes acuerdos internacionales han entrado en vigor recientemente -entre ellos el Tratado de Alta Mar-, las áreas marinas protegidas superan por primera vez un 10% del océano global y se adoptaron nuevas protecciones para tiburones y rayas en el marco del comercio internacional.
La inversión en la economía oceánica sigue creciendo, con más de 40 fondos dedicados y más de 2.000 ‘startups’ activas en innovación marina.
Sin embargo, el informe apunta que solo un 3,2% del océano está hoy considerado como altamente o plenamente protegido, y el declive de los sistemas de observación debilita la ciencia oceánica global y la cooperación internacional.
Así, los sistemas para vigilar el océano se están debilitando. Las observaciones oceánicas in situ llegaron a 120.000 por día en 2025, pero redes clave, como las boyas fondeadas y las observaciones desde buques, llevan contrayéndose desde la pandemia, impulsadas por restricciones presupuestarias, un menor tiempo de navegación y una reducción del personal especializado.
El ‘Barómetro Starfish’ propone una visión integrada articulada en torno a cinco dimensiones: estado del océano, presiones humanas, impactos sociales, esfuerzos de protección y oportunidades para la humanidad.
