Ciudad de México, 27 nov (dpa) – Andrés Manuel López Obrador dice que su único amo es el pueblo. El “pueblo sabio”. Y llega al poder en México con un fuerte respaldo.

El próximo presidente de la segunda mayor economía de América Latina (la primera es Brasil) inicia sus seis años de Gobierno este sábado con la promesa de ser un esclavo de la Nación y de transformar a México combatiendo la corrupción y con oportunidades de desarrollo.

“Yo ya no me pertenezco, estoy al servicio de la Nación, soy un hombre de Nación. Entonces tengo que cumplirle al pueblo de México. Mi amo es el pueblo de México, es mi responsabilidad no fallarle y no le voy a fallar”, prometió hace unos días el político de 65 años.

Este hijo de comerciantes, de centro-izquierda, nacido el 13 de noviembre de 1953 en Tepetitán, en el estado suroriental de Tabasco, y conocido como AMLO por sus iniciales, encarna para muchos mexicanos el anhelo de cambio, aunque es un político de toda la vida.

Su victoria en las elecciones de julio al tercer intento le dio una legitimidad que ningún presidente mexicano ha tenido en décadas: un apoyo del 53 por ciento, con mayoría en las dos Cámaras del Congreso, como resultado de unos comicios democráticos.

Aunque es un político llegado desde la izquierda, la ideología de López Obrador traspasa los moldes convencionales. Su hijo menor se llama Jesús Ernesto. Por Jesucristo y el guerrillero Ernesto “Che” Guevara. Una combinación que dice mucho sobre sus convicciones.

La transformación que propone incluye redactar una “Constitución moral” para recuperar los valores éticos en México y acabar con la corrupción poniendo el ejemplo, más que con un proyecto específico de fortalecimiento institucional.

López Obrador es un hombre de masas. A un solo llamado suyo, decenas de miles de personas llenan las plazas públicas. “Es un honor estar con Obrador”, es la frase con la que lo reciben sus simpatizantes.

Después de su victoria recorrió varias partes del país en una gira de agradecimiento. Dice que será un presidente itinerante y que consultará al pueblo directamente sobre sus programas de Gobierno con referendos ciudadanos.

En lo económico quiere apostar por el mercado interno. En lo social busca reducir las desigualdades. Evita pronunciarse en temas que entrarían en una agenda tradicional de izquierda, como el aborto y los matrimonios homosexuales, aunque su partido ya presentó un proyecto para legalizar la marihuana.

En política exterior, López Obrador rechaza la intervención en asuntos de otras naciones y dice que colaborará con todos los países del mundo, aunque su interés está sobre todo puesto en México.

Después de haber perdido las elecciones de 2006 (cuando denunció fraude) y 2012, en la pasada campaña moderó su discurso para atraer a sectores que antes desconfiaban de él y se deslizó más hacia el centro.

Sin embargo, tras su victoria, algunos de sus planes inquietaron al empresariado, como la decisión de cancelar un proyecto aeroportuario.

López Obrador empezó su carrera política a mediados de la década de 1970 en su natal estado de Tabasco en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la fuerza hegemónica que gobernó el país sin interrupción de 1929 a 2000.

Casi dos décadas después se unió a la Corriente Democrática, un grupo disidente que se desprendió del PRI y que fundaría en 1989 el Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda).

Fue candidato presidencial de ese partido dos veces y en 2012 renunció nuevamente a su militancia para impulsar su propio proyecto, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

En 2006, después de perder por 0,62 puntos, paralizó semanas la principal avenida de Ciudad de México con una protesta para denunciar fraude y se hizo proclamar “presidente legítimo”.

Aunque muchos lo ven como una figura llegada desde fuera del sistema, “es un político profesional que ha hecho política desde que es joven en el principal partido político que había en este país”, dijo a dpa Willibald Sonnleitner del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México.

“No es alguien que viene de fuera, no es un militar que hizo un golpe de Estado y estuvo en la cárcel, no es un líder cocalero sin experiencia política, no es un empresario que pasa de una multinacional a la política”, agregó.

López Obrador, que estudió ciencias políticas y administración pública, lideró varios movimientos de protesta desde sus tiempos en el PRI. Sus críticos lo comparan con el presidente estadounidense Donald Trump y con los venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro de Venezuela.

Para el escritor y analista Jorge Zepeda Patterson, López Obrador se parece más al liderazgo personalista de Juan Domingo Perón, que llegó al poder en Argentina en 1946, que a otros líderes.

“Su ambigüedad ideológica, su capacidad para flotar por encima de las definiciones o para convocar a las fracciones políticas más divergentes y su habilidad para negociar con las estructuras sindicales vigentes hacen recordar a la figura del líder argentino”, escribió antes de su triunfo en el diario “El País”.

López Obrador enviudó en 2003 cuando era alcalde de Ciudad de México y está casado en segundas nupcias con la escritora Beatriz Gutiérrez Müller, madre de su hijo más pequeño, de 11 años. Además tiene tres hijos mayores.

“No voy a ser rehén de nadie, no voy a dejarme chantajear por nadie”, aseguró en vísperas de su toma de posesión. “Yo nada más tengo un amo y un mandato: el amo que tengo es el pueblo de México y el mandato que me dio el pueblo es acabar con la corrupción”.

Por Andrea Sosa Cabrios (dpa)