Berlín, 28 feb (dpa) – En pleno debate por la decisión del banco de alimentos de la ciudad de Essen, en el oeste de Alemania, de seguir sin prestar ayuda a extranjeros, la canciller Angela Merkel aplaudió la decisión de crear una mesa de diálgo para solucionar el problema y recordó que la necesidad no entiende de nacionalidad.
Merkel ve «con el mayor de los respetos» el encargo de repartir los alimentos entre los necesitados y así se lo comunicó al alcalde de Essen, el cristianodemócrata Thomas Kufen, indicó hoy su portavoz, Steffen Seibert.
«Una persona necesitada es una persona necesitada», declaró Seibert. La nacionalidad no juega aquí ningún papel, apuntó.
En una sesión extraordinaria celebrada el martes, la directiva decidió que «los padres y madres solteros, las personas mayores y las familias con niños menores de edad (de nacionalidad alemana)» constituyen su prioridad y acordaron crear una mesa redonda en las próximas dos semanas para «meditar cómo se llevará a cabo el reparto de alimentos en el futuro».
El pasado 10 de enero, el banco de alimentos de la ciudad decidió limitar la prestación de servicios a personas necesitadas de nacionalidad alemana.
Desde la organización justificaron la medida debido a la afluencia masiva de ciudadanos extranjeros que terminó provocando que muchos ancianos y familias monoparentales germanas dejasen de acudir a sus dependencias por no sentirse a gusto.
La exclusión de los extranjeros abrió un gran debate en Alemania en los últimos días y fue criticada incluso por la canciller Angela Merkel. «No se deberían hacer tales categorizaciones, eso no es bueno», dijo la mandataria este lunes durante una entrevista concedida a la televisión pública RTL.
En Alemania existen cerca de un millar de este tipo de organizaciones sin ánimo de lucro que recuperan alimentos, especialmente aquellos no perecederos, y los redistribuyen entre personas necesitadas.
Para acceder a sus servicios, los usuarios deben demostrar que reciben ayudas de desempleo o sociales del Estado.