Yemen se acerca al colapso sanitario y la OMS ha lanzado el aviso para que se tomen medidas antes de que sea tarde. Según la organización casi la mitad de la población del país, necesitan asistencia sanitaria como consecuencia de la escalada de violencia y del progresivo deterioro de la situación humanitaria, que «está acercando al sistema sanitario del país al colapso».

La agencia advirtió en una conferencia de prensa internacional del riesgo creciente de brotes de cólera, sarampión, poliomielitis y dengue en ese país, debido a las dificultades de acceso a la atención médica y al empeoramiento de las condiciones de vida de la población.
La OMS pidió proteger a los trabajadores sanitarios, garantizar el funcionamiento de los centros de salud y facilitar el acceso de la ayuda humanitaria a las zonas afectadas, al tiempo que alertó de que el deterioro de la situación podría agravar aún más la propagación de enfermedades prevenibles y los problemas de desnutrición.
Yemen atraviesa una nueva fase de deterioro tras el recrudecimiento de la guerra entre los rebeldes hutíes (Ansar Alá), apoyados por Irán, y las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente, respaldadas por Arabia Saudí. Aunque una tregua alcanzada en 2022 redujo considerablemente los combates, los enfrentamientos se han intensificado de nuevo desde principios de este mes de septiembre, especialmente en la costa occidental y la provincia de Taiz, provocando decenas de miles de desplazados y el avance de los hutíes sobre enclaves estratégicos vinculados al estrecho de Bab el Mandeb, una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
La crisis actual se suma a más de una década de conflicto, colapso económico y deterioro de los servicios públicos. Según organismos de la ONU, Yemen continúa siendo una de las mayores emergencias humanitarias del mundo: más de la mitad de la población necesita ayuda humanitaria, millones de personas viven desplazadas y el sistema sanitario funciona con enormes limitaciones. Las agencias internacionales alertan también de que la nueva escalada bélica está dificultando el acceso de la ayuda, agotando suministros básicos y aumentando el riesgo de enfermedades infecciosas y hambre.
Por otra parte, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, defendió en su intervención la necesidad de reforzar la cooperación internacional para prepararse ante futuras emergencias sanitarias y recordó que el mundo sigue siendo vulnerable frente a nuevas amenazas pandémicas.
Uno de los principales objetivos es que, ante una futura amenaza sanitaria global, vacunas, diagnósticos y tratamientos puedan estar disponibles en los primeros 100 días, reduciendo así el impacto humano, sanitario y económico de una posible pandemia.
La organización internacional insistió en que las lecciones aprendidas durante la covid-19 demuestran que la comunidad internacional todavía no está suficientemente preparada para responder con rapidez y equidad a una nueva crisis sanitaria de alcance mundial, por lo que reclamó mayores inversiones en vigilancia epidemiológica, investigación y capacidad de respuesta.
AUMENTA LA TRASMISIÓN DE ÉBOLA
Con respecto a la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), Ghebreyesus aseguró que empieza a observar señales positivas en la evolución del brote, pero «la epidemia continúa aumentando y sigue representando una grave amenaza para la salud pública».
Según explicó el director general, la transmisión está disminuyendo en algunas de las zonas más afectadas de la provincia de Ituri, mientras que más de 1.700 personas se han recuperado. No obstante, recordó que ya se han notificado más de 7.200 casos y más de 3.500 fallecimientos en siete provincias de la RDC.
Destacó además que, aunque la situación muestra signos de mejora, «la emergencia está lejos de terminar» y atribuyó los avances observados al liderazgo de las autoridades congoleñas, la colaboración entre la OMS, los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC) y numerosos socios internacionales, así como al trabajo de miles de profesionales sanitarios desplegados sobre el terreno.
También destacó los progresos en los ensayos clínicos de tratamientos y profilaxis postexposición, y avanzó que los ensayos con vacunas podrían comenzar en las próximas semanas.
No obstante, advirtió de que la respuesta deberá mantenerse y reforzarse durante meses debido a las dificultades operativas de un territorio extenso, con elevada movilidad de población, infraestructuras limitadas y episodios de violencia contra trabajadores humanitarios e instalaciones sanitarias. Asimismo, reclamó más financiación para sostener tanto la respuesta al ébola como la ayuda humanitaria más amplia en la RDC.
