Berlín, 16 sep (dpa) – Berlín siempre tuvo fama de ofrecer a Alemania una gran oferta cultural, alquileres asequibles y cierta calidez, pero, a pocos días de las elecciones regionales, muchos berlineses opinan que eso ya es cosa del pasado.

La vida cotidiana en la mayor metrópoli entre París y Moscú es el tema de conversación en la ciudad-estado que renueva este domingo el Parlamento regional.
¿Ya no es «pobre, pero sexy», sino «cara y descuidada»?
La acumulación de basura y el deterioro del espacio público fueron temas destacados de la campaña electoral. El candidato de los conservadores (CDU), Stefan Evers, propuso, por ejemplo, que se exija a los beneficiarios de asistencia social que mantengan limpia la capital alemana.
Los socialdemócratas (SPD) y La Izquierda quieren que se vuelva a recoger la basura voluminosa de forma gratuita y Los Verdes fomentan un impuesto a los envases, que tiene como objetivo reducir los residuos y hacer que quien los genera pague.
También llama la atención haya muchas personas sin hogar acampadas en la ciudad en zonas verdes, donde antes se celebraban fiestas de cumpleaños infantiles o la gente tomaba el sol. Además, numerosas plazas, calles e incluso estaciones de metro siguen siendo frecuentadas por consumidores de drogas, lo que afecta la sensación de seguridad de algunos ciudadanos.
Salir a disfrutar de la buena comida por pocos euros tampoco es ya algo habitual. Si bien sigue habiendo una gran oferta, los precios han subido en algunos casos más drásticamente que en el resto del país como consecuencia de los repuntes inflacionarios.
También hay aspectos positivos
Quejarse es un deporte nacional en Berlín, pero los avances positivos también son un tema que da que hablar. Por ejemplo, los tiempos de espera de semanas o incluso meses en las oficinas de atención al ciudadano para renovar pasaportes y documentos de identidad ya no existen.
El alcalde saliente Kai Wegner, de la CDU, anunció en mayo que, por primera vez, las oficinas habían cumplido con los objetivos del proyecto «Meta 14 días», mediante el cual se obtienen citas para los trámites por lo general mucho antes de ese plazo.
Otro asunto: los excrementos de perro. Durante mucho tiempo, Berlín tuvo mala fama por la gran cantidad de excrementos en las aceras y los parques. Esto ha mejorado mucho, a pesar de que hay muchos más perros, ya que los dueños ahora recogen los excrementos de sus mascotas según las normas. Quien no lo haga, debe contar con una multa mínima de 55 euros (63 dólares) o de hasta 350 euros.
También ha mejorado la situación en el legendario y problemático aeropuerto BER, del que toda Alemania se burlaba con gusto, que recientemente se ubicó entre los diez primeros del ranking global «World Consumer Airport Index».
Aunque faltan maestros, también se han logrado avances en el plano educativo. Según el Parlamento regional, en diez años se construyeron 41 edificios escolares, 119 ampliaciones y 76 pabellones deportivos nuevos, lo que generó alrededor de 62.000 cupos escolares adicionales.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Al inicio del año escolar se habló de una cifra récord de casi 405.000 alumnos. El sindicato de maestros advirtió de la falta de personal.
¿Quién puede pagar tales alquileres?
A diferencia de Londres o París, en los distritos céntricos aún viven muchas personas con ingresos normales y bajos. Sin embargo, debido a la afluencia de habitantes, tanto adinerados como de escasos recursos, ahora es casi imposible conseguir viviendas asequibles. Además, hay muchos apartamentos de vacaciones que están fuera del mercado de alquiler normal.
Como mudarse es prácticamente impensable, algunas familias viven en espacios reducidos como hace 120 años. Por el contrario, las personas mayores viven en apartamentos demasiado grandes, pero no se mudan por falta de viviendas pequeñas y asequibles.
Otro tema muy discutido es el desarrollo urbanístico del aeropuerto en desuso de Tempelhof. Los Verdes y La Izquierda se oponen para preservar lo que, en su opinión, es un lugar único para el esparcimiento, que además es importante como corredor de aire para refrescar la metrópoli.
La CDU, por su parte, sostiene que con una «urbanización cuidadosa en los bordes» se podría dar un nuevo hogar a 50.000 personas, sin dejar de mantener intactas 200 hectáreas en el centro.
La gran incógnita de la campaña electoral
Al igual que Nueva York y París, Berlín también podría ser gobernada por los socialistas. Según las encuestas, La Izquierda, con su candidata Elif Eralp, tiene buenas posibilidades de convertirse en la fuerza más votada en las elecciones al Parlamento regional.
Por Torsten Holtz (dpa)
