El primer acto de del Papa León XIV en Madrid estuvo marcado por mensajes contra la polarización. Felipe VI destacó la firmeza del Pontífice y este pidió unidad.

La raíz católica de España, los abusos que no representan a la Iglesia y la polarización fueron este sábado los asuntos que centraron el primer acto del papa León XIV en Madrid. En el Palacio Real, el Rey destacó la «claridad y firmeza» del Pontífice mientras que Robert Prevost llamó a España «a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes».
A su llegada a España, el Pontífice fue recibido en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas por los Reyes a pie de escalerilla. Acompañados también por el presidente del Gobierno, Pedro Sáchez, mantuvieron un breve encuentro en el Pabellón de Estado del aeródromo madrileño.
Todavía en Barajas, León tuvo contacto con dos alumnos del Centro de Recursos Educativos (CRE) de la ONCE en Madrid, Francisco Fernández y Jessica Carmela (Carmelita), que entregaron al Papa el bastón de una niña ciega y le regalaron una escultura de la Virgen María.
Su llegada al Palacio Real estaba prevista para las 11.30 horas, pero se retrasó 17 minutos. Las campanas de la catedral de la Almudena, a escasos metros del Palacio, habían sonado una hora antes anunciando que León XIV ya pisaba suelo español. El Pontífice entró en la Plaza de la Armería escoltado por el Escuadrón de Escolta Real a caballo, y una formación de guardia de honor compuesta por la Escuadra de Gastadores, la Unidad de Música, el Grupo de Honores, el Escuadrón de Escolta Real, la Batería Real y la Sección de Motos del Grupo de Escoltas le dio la bienvenida.
Primero le saludaron, a pie de coche, don Felipe y doña Letizia. El saludo a la Princesa de Asturias y la infanta Sofía se produjo a los pies de la tribuna de honor, tras lo que el Rey y el Papa pasaron después revista a la fuerza combinada.
Tras ese momento, y después de saludar a las autoridades, los Reyes y el Pontífice se intercambiaron numerosos regalos. Los monarcas le obsequiaron con una edición facsímil de documentos de Isabel la Católica, mapas de América en los libros españoles de los siglos XVI a XVIII, una colección de monedas conmemorativas del ‘año Gaudí’ y un lote de productos asturianos; mientras León XIV les hizo entrega de un mosaico del Cristo Sol y una medalla conmemorativa de su viaje a España.
AUSENCIAS Y SALUDOS
Tras la entrega de los regalos, la Familia Real y el Papa mantuvieron un encuentro privado en el Salón Gasparini. Después llegó el saludo a las 250 autoridades reunidas en el Palacio Real.
Allí el Pontífice estrechó la mano de todo el cuerpo diplomático español, el presidente del Gobierno, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen; los ministros de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares; Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños; Defensa, Margarita Robles (que fue introducida por error como ministra de Hacienda); Hacienda, Arcadi España; Interior, Fernando Grande Marlaska; Educación, Formación Profesional y Deportes, Mercedes Tolón; Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas; Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez; Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant; Igualdad, Ana Redondo; Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, y Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López.
Todos los presidentes autonómicos salvo el jefe del Ejecutivo del País Vasco, Imanol Pradales, estuvieron presentes. La presidenta cántabra, María José Sáenz de Buruaga, coincidió con la infanta Sofía en el vestido, y el presidente asturiano, Adrián Barbón, se detuvo unos segundos más que el resto de jefes de gobiernos regionales en su saludo a la Reina.
También asistieron al saludo en el Salón del Trono y posteriormente al encuentro en la Sala de Columnas en el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde Pumpido, y la presidenta del Tribunal Supremo y del CGPJ, Isabel Perelló; la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y el del Senado, Pedro Rollán; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida; la embajadora ante el Vaticano, Isabel Celaa; la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo; y los expresidentes Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy. No estuvo José Luis Rodríguez Zapatero, que se encuentra investigado por el ‘caso Plus Ultra’.
Acudieron también a recibir al Pontífice el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el de Vox, Santiago Abascal.
No faltaron tampoco las autoridades eclesiásticas: el secretario de Estado vaticano, Prieto Parolin; el cardenal José Cobo y el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, entre otros.
PRIMER DISCURSO EN ESPAÑA
En el Salón de Columnas, el rey Felipe VI destacó «la obra social de la Iglesia Católica» y señaló que los casos de abusos «ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial». «Vuestra claridad y firmeza, que también quiero reconocer, son esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño infligido: lo son para las víctimas, para los fieles, para la iglesia y para la sociedad en su conjunto», valoró el monarca.
El jefe del Estado español aseguró que «la fe católica está enraizada en nuestro país» y sin ella, dijo, «nuestra historia y nuestra cultura no se entenderían». Algo que también señaló Prevost.
En su primer discurso en España, León XIV hizo un llamamiento «a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes» y agradeció la «fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo» del país que le acogerá hasta el próximo viernes.
El Papa destacó así el «compromiso activo por la paz y la solidaridad entre los pueblos» de España y subrayó que «la historia sugiere la cultura de España no es la del enfrentamiento, sino la del encuentro».
En sus palabras, el papa León ahondó en la llamada a la concordia contra la crispación. «Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable por la civilización del amor».
Antes de salir en papamóvil por la Plaza de la Armería, los Reyes invitaron al Pontífice a conocer la capilla del Palacio. Allí le sorprendieron con la interpretación del ‘Ave María’, de Franz Biel, y ‘Tu es Petrus’, de Giovanni da Palestrina de la Escolanía del Escorial, Real Monasterio de los Agustinos, orden de la que Prevost fue prior general de 2001 a 2013.
En ese recorrido el Papa también pudo observar los tapices de hechos de los Apóstoles, datados del 1560 y que fueron adquiridos por Felipe II, que se ubicaron para la ocasión en el Palacio Real.
