Unos 5.800 millones de personas en el mundo dependen de productos forestales no madereros para su sustento y bienestar, como alimentos, medicinas o resinas.

Naciones Unidas aporta esa cifra coincidiendo con el Día Internacional de los Bosques, que se celebra este sábado bajo el lema ‘Bosques y economía’.
El mensaje de la ONU, recogido por Servimedia, indica que los productos forestales no madereros tienen un valor de al menos 9.410 millones de dólares mundiales en el mundo y poseen un enorme potencial de crecimiento.
No en vano, la demanda de productos forestales se encuentra en su punto más alto de la historia, con una producción anual de alrededor de 4.000 millones de metros cúbicos de madera.
Según las tendencias actuales, se prevé que este volumen aumente hasta en 1.000 millones de metros cúbicos de madera en rollo industrial para 2050 debido al crecimiento demográfico y a la tendencia mundial de sustituir los productos con alto contenido de carbono por energías renovables, lo que, para la ONU, refuerza la necesidad de garantizar una gestión forestal sostenible.
PÉRDIDA DE BOSQUES
Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el planeta perdió una media de 10,9 millones de hectáreas de bosque al año entre 2015 y 2025.
Las mayores tasas de deforestación se produjeron en África y América del Sur, donde los bosques son sustituidos por cultivos (soja, cacao, café, aceite de palma) o pastos para el ganado destinados a los mercados internacionales.
Según el World Resources Institute, en 2024 la destrucción forestal se disparó a máximos históricos globales, impulsada por el aumento de los incendios.
Solo la pérdida de bosques tropicales primarios alcanzó los 6,7 millones de hectáreas, casi el doble que en 2023 y un área casi del tamaño de Panamá, a un ritmo de 18 campos de fútbol por minuto.
BIOECONOMÍA
Por otro lado, Naciones Unidas destaca que, desde los servicios ecosistémicos vitales asociados al agua, el clima y los suelos, hasta el ecoturismo, el suministro de energía y las materias primas, los bosques aportan billones a la economía mundial y sustentan millones de empleos en todo el mundo.
Así, se calcula que 44 billones de dólares (más de la mitad del PIB mundial) dependen de la naturaleza, incluidos los bosques. Los paisajes forestales reducen el coste de producir agua potable y, al almacenar carbono y moderar las temperaturas, ayudan a proteger las economías de los desastres relacionados con el clima que pueden costar miles de millones.
La bioeconomía emergente tiene como eje central la gestión sostenible de los bosques. La madera y el bambú producidos de forma sostenible pueden utilizarse como sustitutos renovables de materiales con alto contenido de carbono, como el acero, el hormigón y los plásticos.
La ONU apunta que la leña y el carbón vegetal proporcionan energía esencial para cocinar y calentar a más de 2.000 millones de personas en todo el mundo y sustentan el sustento de cientos de millones más.
«Invertir en la conservación, restauración y uso sostenible de los bosques da sus frutos. La pérdida de bosques es costosa, ya que provoca erosión del suelo, inundaciones, costosos impactos climáticos y pérdida de productividad que a menudo superan con creces las ganancias económicas a corto plazo», subraya Naciones Unidas.
