Bruselas, 24 feb (dpa) – El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, sostuvo el viernes que los 27 líderes de la UE se mostraron a favor de modernizar el presupuesto del bloque y afirmó que la propuesta alemana de distribución de ingresos según su apoyo a la migración tuvo buena recepción, pese a que algunos líderes mostraron recelo.
«A pesar de las diferencias habituales, todos los líderes están listos para trabajar en la modernización del presupuesto de la UE y sus políticas, y muchos están dispuestos a contribuir más al presupuesto posterior a 2020», dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, después de la reunión.
La canciller alemana, Angela Merkel, dijo a diputados de su país que en el futuro los criterios para la distribución de fondos de la UE «también deberían reflejar el compromiso de muchas regiones y municipalidades con la acogida y la integración de migrantes».
Ante ello, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, advirtió más temprano que la demanda de algunos países, sobre todo Alemania, de vincular la asignación de fondos de la Unión Europea (UE) a socios estructuralmente débiles con la acogida de refugiados puede crear una nueva división en Europa.
«Me preocupa mucho que exista esta brecha entre Este y Oeste. No quiero una nueva división en Europa. Ya hemos tenido suficiente», afirmó Juncker durante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que comenzó el viernes en Bruselas.
Los líderes tuvieron una discusión general sobre la idea de introducir condiciones para la financiación de la UE para las regiones más pobres, incluida la aceptación de más refugiados, a lo cual Tusk señaló que la posibilidad era «menos controvertida de lo esperado».
«Solo escuché reacciones positivas», dijo Tusk. «Me sorprendió positivamente porque la condicionalidad no fue cuestionada».
Sin embargo, pese a la explicación positiva de Tusk sobre la discusión durante la cumbre, algunos líderes expresaron dudas sobre la propuesta de Merkel.
La presidenta lituana, Dalia Grybauskaite, dijo que el único propósito de los fondos de la UE era integrar a los Estados miembros más pobres, algo que otros países de Europa Central y del Este han expresado.
«Hoy, en virtud de los tratados, los fondos de cohesión y los fondos estructurales, el objetivo de ellos es una mejor convergencia: [no] son para nada más», dijo Grybauskaite.
Por su parte, el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Better, también se mostró crítico con la propuesta de Merkel: «¿Quién será castigado después? No los gobiernos, sino los ciudadanos».
A su vez, el jefe del Gobierno holandés, Mark Rutte, reconoció «cierto mérito» en la propuesta alemana, pero aclaró que su país aún necesitaba estudiarla.
En ese sentido, el canciller austríaco, Sebastian Kurz, señaló que podía «entender en principio» la idea de la condicionalidad, pero pidió a los países «no enfocarse constantemente en los refugiados».
La cumbre en la capital belga aborda sobre todo el diseño de un nuevo marco presupuestario para el período posterior a la salida de Reino Unido de la UE (Brexit), prevista para finales de marzo de 2019 y tras lo cual a la UE le faltarán hasta 14.000 millones de euros (17.200 millones de dólares) en contribuciones británicas al año.