Berlín, 28 feb (dpa) – En 2017 se produjeron en Alemania 2.219 ataques contra refugiados y sus albergues, lo que supone cerca de un tercio menos que el año anterior, según datos del Ministerio de Interior del país europeo publicados hoy por el grupo mediático alemán Funke.
En 2016, la cifra de este tipo de ataques se situó en los aproximadamente 3.500. Entre los delitos que se incluyen en estos datos proporcionados por el Ministerio en respuesta a una petición de información parlamentaria, se encuentran lesiones corporales graves, daños materiales, insultos, incitación a la xenofobia, allanamiento de morada, incendios graves y explosiones.
Sin embargo, a pesar de este retroceso, la cifra sigue siendo «vergonzosa», según el ministro de Justicia de Alemania, Heiko Maas. «Se debe rechazar de manera unida cualquier forma de xenofobia y racismo», declaró.
De acuerdo con el informe proporcionado, en 2017 hubo 1.906 ataques contra refugiados, así como 313 atentados y asaltos contra centros de solicitantes de asilo. En estos incidentes resultaron heridas más de 300 personas. El Gobierno alemán condenó duramente estos ataques en el documento facilitado.
«Apenas nos puede tranquilizar el hecho de que el pasado año hubiera menos ataques contra solicitantes de asilo y sus residencias que el año anterior», declaró a dpa por su parte el responsable de integración del Gobierno alemán Aydan Özoguz. Las cifras siguen estando a «un nivel espantosamente elevado».
«Me aflige ver cómo los solicitantes de asilo que huyen de sus países en busca de seguridad acaban amenazados aquí igualmente», afirmó Özoguz.
Alemania fue uno de los países que más solicitantes de asilo acogió en plena crisis de los refugiados en 2015. Ese año llegaron al país europeo cerca de 900.000 solicitantes de asilo. Al año siguiente, llegaron 280.000 y el pasado año 186.000.
El flujo migratorio se desplomó en Alemania después de que varios países europeos, entre ellos Eslovenia, Croacia, Serbia, Macedonia, Hungría y Austria, cerraran sus fronteras, bloqueando la llamada ruta de los Balcanes que utilizaban los migrantes para desplazarse y dirigirse a países del norte europeo.
A la caída del número de refugiados que llegan a Alemania y a Europa también contribuyó la firma de un polémico pacto migratorio entre la Unión Europea y Turquía en marzo de 2016 que establecía la devolución al país euroasiático de todo aquel que llegara a Grecia ilegalmente si no se le concedía asilo.