¿Qué tan malos para la salud son la carne y los embutidos?

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Foto: Christin Klose/dpa-tmn

(dpa) – Para el desayuno, pan con embutido. En el almuerzo, spaghetti con bolognesa y, en la cena, ensalada con salchichas. «En promedio el consumo de productos cárnicos por persona en Alemania se ubica en más de 100 gramos diarios», dice el nutricionista Christian Sina.

«Eso es demasiado si se toman en cuenta las recomendaciones de los profesionales». Sina está a favor del consumo con límites y no todos los días. «La dosis es la que lo convierte en veneno», subraya.

Silke Restemeyer, de la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE, según sus siglas en alemán), sostiene que básicamente se trata de distinguir entre carnes rojas y blancas. Las rojas son las de vaca, cerdo, cordero y cabra. Las blancas, las de aves como pollos o pavos.

«Quien coma muchas carnes rojas y embutidos de carnes rojas, tiene un mayor riesgo de cáncer de intestino», dice Restemeyer. «En cambio en relación a las carnes blancas no existe, según los estudios actuales, ninguna vinculación con el cáncer».

El color no lo es todo

Christian Sina, director del Instituto de Medicina Nutricional del Hospital Universitario de Schleswig-Holstein, tiene una opinión diferente: «No deberíamos diferenciar más en bloque entre carne roja y carne blanca en relación a la salud», afirma. «Más decisivo parece ser de qué parte de cuerpo es la carne y cómo se prepara».

Muchos productos como salame o salchichas además tienen alto contenido de grasa. Y, según Restemeyer, aportan muchos ácidos grasos saturados que pueden favorecer trastornos del metabolismo de lípidos. «En ese sentido no sólo es decisivo qué porcentaje de grasa tiene el embutido, sino también cuánto puede digerir y asimilar cada uno», añade Sina.

Es mejor bajo en grasa

Lo que recomienda Restemeyer es recurrir siempre a las variantes con menos grasa de carnes y embutidos. «Por ejemplo, cortes como tapa y contratapa, solomillo o cadera», dice. Y en el caso de los embutidos aconseja elegir los de ave, de carnes asadas o de aspic así como escoger jamón sin borde de grasa.

Lo ideal es prepararlos de una manera que implique poca grasa. «Eso preserva el gusto y protege los nutrientes», explica Restemeyer. La experta recomienda asar, cocer al vapor en caldo vegetal o preparlos al horno.

Además de la preparación y la clase, el origen y la calidad tienen un papel importante cuando se trata de los peligros de la carne para la salud.

«Se están sumando los indicios que apuntan a que también las condiciones de crianza y sobre todo la alimentación misma del animal deben ser tomados cada vez más en cuenta, dado que esos factores influyen en la calidad de la carne en relación a los nutrientes que son importantes para nosotros», dice Sina.

Los aspectos positivos de la carne y los embutidos

Si forma parte de una dieta diversificada, la carne tiene sus ventajas. Contiene nutrientes importantes como proteína, vitamina B incluida la vitamina B12, hierro así como selenio y cinc. «De todas maneras, los adultos no deberían comer semanalmente más de entre 300 y 600 gramos de carne y embutidos», afirma Restemeyer.

Sina es más crítico con respecto a recomendaciones generales de este tipo. «Estos datos pueden servir a lo sumo como referencias. Faltan estudios significativos. Lo decisivo es cómo reacciona nuestro cuerpo a los alimentos. Lo que puede ser bueno para uno, puede no ser bueno para otro».

Por Angelika Mayr (dpa)