(dpa) – El riesgo de que los smartphones modernos interfieran en el funcionamiento de marcapasos o defibriladores implantables es extremadamente bajo, según afirman expertos en base a un reciente estudio.
Debido al riesgo de interferencias por la navegación en Internet o la realización de llamadas, se suele recomendar una distancia de seguridad de 15 centímetros entre el teléfono móvil y el dispositivo implantado. «Esta recomendación general nos parece anticuada», manifiesta sin embargo el cardiólogo Florian Blaschke del hospital Charité de Berlín.
En un estudio, Blaschke y otros investigadores e investigadoras utilizaron un iPhone 6 y un Apple Watch (primera generación) en 148 portadores de implantes para averiguar si estos alteraban el funcionamiento de los dispositivos cuando el smartphone o smartwatch estaba en el área de la mano y si los empleaban para hacer llamadas telefónicas o navegar por Internet apoyados directamente sobre el implante.
El resultado: en el caso del smartwatch, no se observa ningún tipo de interacciones. Pero el smartphone provocó un fallo de funcionamiento en un modelo de marcapasos más antiguo cuando el teléfono era utilizado directamente encima del dispositivo implantado.
«En ese caso el paciente sintió palpitaciones y mareos», puntualiza el cardiólogo de la Charité Philipp Lacour, quien también participó en el estudio. Pero este fue el único caso que se registró.
Preferentemente no en un bolsillo de la camisa
De los resultados obtenidos por esta reciente investigación, Lacour concluye: «No existen restricciones en la vida cotidiana para los portadores de implantes durante la utilización de smartwatches ni smartphones».
Por lo tanto, asegura que los pacientes no deben tener miedos innecesarios de las nuevas tecnologías. «Sin embargo», añade, «no debería llevarse necesariamente el teléfono inteligente en un bolsillo de la camisa directamente sobre el implante».
El cardiólogo germano Thomas Meinertz considera que este estudio es positivo y lo considera plausible: «Se trata de un muy buen trabajo. Hasta ahora clínicamente observamos muy pocos problemas con el smartphone. Este trabajo nos refuerza esta observación», comenta el experto del consejo asesor científico de la Fundación Alemana del Corazón.
¿La distancia de seguridad sigue siendo necesaria?
La Sociedad Alemana de Cardiología y la Sociedad Alemana de Medicina Laboral y Medicina Ambiental ya habían manifestado en el verano de 2019 en una posición conjunta que esta distancia de seguridad de 15 centímetros al implante, tal como era recomendada diez años atrás, ya no era necesaria para los smartphones modernos con función de Internet, debido a su muy bajo riesgo de interferencia.
Por lo tanto, aseguraron que, dado el caso, debían actualizarse estas pautas. Al mismo tiempo, detallaron que los portadores de marcapasos o defibriladores deben mantener una distancia mínima de diez centímetros de las estaciones de carga inductiva.
En esta toma de posición, señalaron también que aunque los dispositivos modernos -siempre que se programen de acuerdo con las recomendaciones del fabricante- no suelen verse afectados por los campos electromagnéticos, los portadores de implantes deben seguir siendo cautelosos al manipular algunos equipamientos eléctricos cotidianos. Por ejemplo, debe haber al menos 25 centímetros de distancia entre el implante y una cocina de inducción.
Interferencias en la consulta telemétrica
En este estudio se analizó también en qué medida los smartphones pueden interferir en el chequeo telemétrico de los implantes. Aquí en 20 de las 148 personas estudiadas se registró una interacción, o sea en un 14 por ciento de los casos.
Sin embargo, este fenómeno no desempeña ningún papel en la práctica: «Mientras se revisa el marcapasos, la gente no suele usar el teléfono ni navegar», aclara Blaschke.