Berlín, 17 oct (dpa)- Prenzlauer Berg, el barrio berlinés que durante años simbolizó la gentrificación y la abundancia de familias con niños, registra hoy menos menores de seis años que hace dos décadas, pese al aumento de su población y al encarecimiento de los alquileres.

La imagen de las madres del barrio tomando «latte macchiato» mientras paseaban sus cochecitos y ocupaban las amplias aceras se hizo famosa más allá de Berlín. Sin embargo, la elevada presencia de niños no se debía a que las mujeres tuvieran más hijos, sino a la concentración de residentes de entre 25 y 45 años, las edades en las que habitualmente se tienen hijos.
Hace casi 20 años, Prenzlauer Berg tenía más de 9.000 menores de seis años. Hoy son unos 7.800, pese al crecimiento de la población. Durante años, conseguir una plaza en una guardería fue difícil para las familias, que debían aceptar las opciones disponibles.
«Hace algunos años, las plazas de guardería eran muy difíles de conseguir», recuerda Ansgar Oberholz, cofundador de una empresa de espacios de trabajo compartido y vecino del barrio desde 1999.
La situación ha dado un vuelco. «Ahora son las guarderías las que buscan a los niños», afirma Oberholz. Este verano europeo, los parques infantiles del barrio estuvieron cubiertos durante semanas de carteles de guarderías que anunciaban plazas libres.
El descenso de la población infantil comenzó en 2019 y se extendió progresivamente por Pankow, distrito del noreste de Berlín al que pertenece Prenzlauer Berg, según Ronja Tietje, responsable de Juventud y Familia del distrito.
La tendencia también se refleja en las guarderías gestionadas por Kindergärten Nordost: la ocupación de sus centros en Pankow fue del 79 % el año pasado, frente al 98 % de hace dos décadas, según Michael Gueffroy, portavoz de la entidad. Actualmente, solo en una pequeña zona del distrito, Blankenfelde-Heinersdorf, aumenta la proporción de niños de entre tres y seis años.
Desde 2013, Berlín reconoce por ley el derecho a una plaza de guardería para los niños a partir de su primer cumpleaños.
Hoy, el problema es otro: mientras quedan plazas libres en muchas guarderías, acceder a una de las escuelas secundarias más demandadas sigue siendo difícil. Las autoridades locales buscan ahora crear más espacios de ocio para los niños que han crecido, como centros juveniles y campos deportivos.
La menor demanda de plazas también abre la posibilidad de mejorar la atención infantil y aprovechar los espacios que han quedado libres. Según Tietje, algunas guarderías podrían destinar instalaciones infrautilizadas a otros usos, como centros familiares o espacios para asociaciones.
Prenzlauer Berg ya no es el bastión de la infancia que fue, aunque sigue siendo atractivo para las familias por sus parques infantiles, sus amplias aceras y su cercanía al centro de Berlín.
Sin embargo, los elevados alquileres dificultan que los vecinos cambien de vivienda. Muchos permanecen en pisos demasiado grandes porque mudarse podría obligarlos a pagar más por menos espacio.
Pese a todo, Oberholz destaca la calidad de vida del barrio, su diversidad y la convivencia entre distintos estilos de vida y culturas. Aunque algunos clubes nocturnos y bares tradicionales han cerrado, siguen surgiendo nuevas propuestas.
Por Antje Kayser (dpa)
