Desde hace unas semanas en las instalaciones de la Cofradía de Candás se están realizando trabajos para la instalación y sustitución de placas solares.

Los trabajos van a buen ritmo y los operarios avanzan en su trabajo, cabe destacar que las obras se realizan para sustituir las dañadas y además para colocar otras nuevas, una apuesta más por la eficiencia energética.
Para qué sirven las placas solares
Las placas solares aprovechan la luz del sol para producir electricidad. Se colocan en tejados, cubiertas o en zonas que reúnan las condiciones necesarias y, una vez instaladas, trabajan solas cada día, pero siempre es necesario estar pendiente de ellas y un buen mantenimiento para alargar su vida útil.
La primera ventaja de las placas solares es el ahorro. La luz que se produce con el sol se gasta en el propio edificio, así que se reduce la factura de electricidad. Además, quien tiene placas depende menos de las subidas de precio que tanto preocupan en muchas casas y negocios. Donde hay actividad durante el día, el ahorro es todavía mayor, porque se consume justo en las horas en que el sol produce más.
La mar y el viento: sus grandes enemigos
Vivir junto a la mar tiene muchas cosas buenas, pero cualquiera que tenga una casa cerca de la costa sabe que el salitre no perdona. El aire del mar lleva diminutas gotas de sal que se pegan a todo: ventanas, coches, barandillas… y también a las placas solares.
Con la humedad, esa sal acaba oxidando los metales. En unas placas, las partes que más sufren son los soportes que las sujetan, los tornillos y los cables. Si no están preparados para aguantar el ambiente marino, el óxido aparece pronto y puede aflojar las placas o provocar averías. Por eso, cerca del mar conviene elegir materiales resistentes a la corrosión, aunque cuesten algo más al principio.
La sal también hace que produzcan menos energía. Cuando se acumula encima del cristal, junto con el polvo y la suciedad que trae el viento, forma una capa que tapa parte de la luz. Es como intentar ver a través de una ventana sucia. Y en los días de temporal, el viento fuerte sacude las placas una y otra vez, y el oleaje llena el aire de todavía más salitre.
Un buen mantenimiento, actualizar y revisar sistemas y la sustitución de placas que ya no producen electricidad es vital para el ahorro energético, de ahí la importancia de la obra que se está realizando en la actualidad en Candás.
