Barcelona, 6 oct (dpa) – El mundo de la ópera se tiñó hoy de luto por la muerte de la soprano española Montserrat Caballé, cuya voz se apagó a los 85 años después de una prolífica carrera que la convirtió en una de las últimas grandes divas de la música.

La cantante falleció en la madrugada de hoy en el hospital Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, su ciudad natal, donde permanecía ingresada desde hace varias semanas por un problema de vesícula.

Su funeral se celebrará el lunes en Barcelona y su capilla ardiente será ubicada en un tanatorio de la ciudad. Su familia quiere una despedida sencilla para la reconocida soprano.

Su fallecimiento, que tiene lugar tras varios años “grises” marcados por sus problemas de salud y también con Hacienda, provocó una gran conmoción, así como numerosas reacciones desde primera hora del día.

Compañeros de profesión y teatros como el Royal Opera House de Londres, la Fenice de Venecia o el Teatro Real de Madrid destacaron la voz “impresionante”, “brillante” y “privilegiada” de una artista que dejó huella en escenarios de todo el mundo.

“De todas las sopranos que he escuchado en vivo en el teatro, no he escuchado nunca a nadie cantar como Caballé”, aseguró el tenor español José Carreras en una entrevista radiofónica en la que destacó la voz de la soprano, su color, técnica y “sentido interpretativo”.

Otro de los grandes referentes de la ópera, Plácido Domingo, recibió con “gran tristeza” el fallecimiento de su compañera, de quien destacó su “gran calidad humana” en declaraciones a “El País”.

“Acabo de conocer la muerte de esta alma hermosa y esta leyenda”, escribió por su parte la soprano sudafricana Pretty Yende en Twitter.

Su leyenda traspasó géneros y llegó a conquistar a grandes figuras del rock como Freddie Mercury, líder de Queen, con quien en 1992 entonó el mítico “Barcelona”, convertido prácticamente en un himno de la capital catalana en los Juegos Olímpicos celebrados allí en 1992.

“RIP querida Montsy, inspiración para nosotros pero especialmente para Freddie. Tu bonita voz estará siempre con nosotros”, expresó hoy el guitarrista de Queen, Brian May, en la red social Instagram.

En el plano institucional, también numerosos responsables públicos y políticos españoles mostraron su pesar por la muerte de la cantante.

“Era la Caballé, la gran señora de la ópera, leyenda de la cultura universal, la mejor entre los mejores y capaz de descubrir nuevos espacios de creación con los más grandes”, señaló en Twitter la casa real española, que destacó “su personalidad y su inigualable voz”.

El presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, destacó a la soprano como “gran embajadora” de España. “Su voz y su dulzura, permanecerá siempre con nosotros”, escribió en Twitter.

Desde Cataluña, tierra natal de Caballé, el presidente regional Quim Torra la calificó como una “cantante única en el mundo de la ópera” y destacó su “vertiente como catalana universal”.

El nombre de la soprano forma ya parte de la historia de la ópera junto al de otros mitos como Maria Callas o Renata Tebaldi, aunque ella siempre restó importancia a los calificativos que recibía y a quienes la encumbraban como “diva”.

Su “casa” fue el teatro del Gran Liceo de Barcelona, donde actuó más de 200 veces. Su ojos empañados por las lágrimas al verlo totalmente quemado, tras el grave incendio que lo asoló en 1994, forman ya parte de la memoria colectiva de España.

En el coliseo catalán, situado en pleno centro de Barcelona, hoy anunciaron que sus banderas ondearán a media asta en señal de duelo.

“Era la cantante internacional más solicitada que todos se mataban por tener, pero nunca olvidó al Liceu (Liceo)”, dijo en declaraciones a la agencia local Europa Press el ex director del teatro catalán y actual director artístico del Teatro Real de Madrid, Joan Matabosch.

El salto de Caballé a la fama tuvo lugar en 1965, cuando fue llamada para sustituir a una de las protagonistas de la ópera “Lucrezia Borgia”, de Donizetti, en el Carnegie Hall de Nueva York. Al día siguiente, el “New York Times” tituló: “Callas + Tebaldi = Caballé”.

Otro de los momentos estelares de su carrera llegó en 1992 con la imborrable interpretación de “Barcelona” junto a Freddie Mercury. “Para el mundo de la ópera fue una revolución, una auténtica revolución”, dijo la soprano años más tarde en un documental.

A lo largo de su dilatada trayectoria compartió escenario con importantes artistas, entre los que destacan los tenores Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, con quienes fraguó una relación especial.

Entre los numerosos reconocimientos que recogió a lo largo de su vida destacan el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, el Premio Nacional de la Música de Cataluña y un Grammy.

En los últimos años, su dilatada carrera se vio afectada por problemas de salud. En octubre de 2012 sufrió un ictus durante una actuación en Rusia y al caer inconsciente se fracturó el húmero.

Su nombre también quedó ensombrecido también cuando en diciembre de 2015 fue condenada a seis meses de prisión por evasión fiscal y a pagar una multa de casi 250.000 euros (288.000 dólares).

Por Emilio Rappold y Ana Lázaro (dpa)