Cada semana, Mickaël Launay se sienta delante de una cámara para dar una lección de matemáticas que más tarde verán millones de internautas. El divulgador y escritor francés pocas veces utiliza pizarra y tiza para desarrollar las fórmulas. Prefiere recurrir a objetos comunes de su estantería, a metáforas o incluso a películas Disney para explicar qué ciencia se esconde detrás del mundo que nos rodea.

Launay, matemático doctorado en probabilidad, es el coordinador del canal de Youtube MicMath que cuenta con más de 300.000 suscriptores y acumula unos 22 millones de visualizaciones. Unas cifras aún más sorprendentes si se tiene en cuenta que la ciencia ocupa un lugar minoritario en esta red social gobernada por los videoclips, la moda y los ‘memes’.

El científico, que en 2017 publicó La gran novela de las matemáticas, visitó España para dar una charla en la Residencia de Estudiantes del CSIC en Madrid organizada por el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT). El tema de su exposición fue “La importancia de ser impreciso en matemáticas”.

Esta es su primera visita a España y viene a hablar de algo que puede sorprenderle a cualquier matemático. ¿Por qué asegura que es importante ser impreciso en matemáticas?

El título de la charla está pensado para provocar. Hablo de la imprecisión de las matemáticas en referencia a lo abstracto. Cuando dices que tres por dos es igual a seis, no tienes que precisar a qué te refieres con dos, tres y seis; si son mesas, personas o frutas. El objetivo, por el contrario, es dejar a un lado lo concreto y crear reglas generales que se puedan aplicar de forma universal. Muchos dicen que las matemáticas son aquello de lo que hablas cuando no sabes de lo que estás hablando.

¿Ahí reside su belleza?

Sí, y por eso las matemáticas están por todas partes, en los decorados, en las simetrías de los espejos, en las calles. Hacer matemáticas es como tener unas gafas que te hacen ver el mundo de forma diferente y maravillosa, de la misma manera que un artista se fija en los colores, en la luz y en la disposición de los objetos. Creo que cada profesión te enseña una manera diferente de mirar el mundo, y los matemáticos, miren donde miren, encuentran algo que capta su atención.

Después del grado en matemáticas decidió estudiar un doctorado en probabilidad. ¿Cuándo supo que lo suyo era la divulgación?

Con 18 años quería ser matemático y durante toda mi carrera universitaria lo tenía claro. Pero fue unos meses antes de doctorarme cuando decidí que lo que me gustaba era explicarlas. En ese momento, no me imaginaba que eso pudiera ser mi trabajo. De hecho, cuando abrí el canal de YouTube fue toda una sorpresa para mí comprobar que funcionaba y que la gente se interesaba por los contenidos científicos. Recuerdo que me alegré mucho cuando uno de mis vídeos alcanzó las 40 visitas por primera vez, porque es aproximadamente el número de alumnos de una clase.

¿Se puede vivir de la divulgación científica en YouTube?

En mi caso, no. Me dedico por completo a la divulgación de las matemáticas y YouTube es el medio que tiene más visibilidad, pero no solo utilizo esa plataforma. De hecho, tengo abierta una cuenta de crowdfunding para el canal y también gano con la publicación de mis libros y con mi participación en charlas, presentaciones y en talleres en colegios.

Trigonometría, estructuras algebraicas, factorización… son conceptos complejos, sin embargo, sus vídeos suman millones de visitas. ¿Cuál es el truco?

El lenguaje que utilizan los matemáticos en su trabajo diario es muy complicado. Hacen falta años de especialización para comprenderlo. Lo esencial en YouTube es encontrar un lenguaje accesible y ameno para que incluso la gente que no está interesada por la ciencia se pregunte el porqué de las cosas.

A veces hablo de las matemáticas que hay detrás de un objeto de mi estantería, como los origamis. También recurro a películas o a temas populares, por ejemplo, se puede explicar la trayectoria de un árbitro de fútbol durante un partido.

¿Hay alguna parte de las matemáticas que sea más complicada de explicar por YouTube a un público no especializado?

Creo que todas las matemáticas pueden ser entendidas por cualquiera. Ahora bien, cada persona es un mundo. Hay gente a la que le gustan los juegos de cartas para ver la probabilidad en acción y otros necesitan ver las matemáticas aplicadas en la tecnología para entender por qué son útiles.

Ha visitado muchas colegios para hablar sobre ciencia. ¿Por qué crees que los estudiantes tienen miedo a esta asignatura?

Una vez más, creo que el principal problema es que para ellos las matemáticas no tienen sentido, y es muy difícil disfrutar de las matemáticas cuando no las entiendes. Cuando doy charlas en los colegios veo que muchos niños, incluso los que sacan buenas notas en matemáticas, no entienden lo que están haciendo sobre el papel. Por ejemplo, los alumnos resuelven ecuaciones una tras otra como si fuesen autómatas, pero no saben por qué.

¿Cómo cree entonces que se debería enseñar la materia?

Para mí, la clave es enseñar menos temario para dedicarle más tiempo a que los niños entiendan cada punto del programa. Cuando hablamos de multiplicaciones muchos decimos que el orden de los factores no altera el producto. El resultado es el mismo si tienes tres veces cinco que si tienes cinco veces tres cosas. Pero ¿por qué ocurre eso? ¿Siempre se cumple? Creo que es bueno responder a esas preguntas en clase.

En su libro La gran novela de las matemáticas da una perspectiva histórica de las mates. ¿Eso puede ayudar a comprenderlas?

Cuando los niños no entienden algo, se desesperan o se frustran. Es bueno poder mostrarles que hace siglos un gran matemático también se quedó atascado con algunos conceptos, como los números negativos, y cómo logró resolverlo. Así pueden estar orgullosos de no pillarlo a la primera.

Según la última Encuesta de Percepción Social de la Ciencia realizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, el 63,4% de todos los españoles utiliza internet para informarse sobre ciencia y tecnología. Además, las redes sociales y los vídeos son la fuente principal para los menores de 35 años. ¿Son datos buenos?

Informarse de ciencia a través de internet y redes sociales tiene sus ventajas y desventajas. Por una parte, puedes acceder a mayor cantidad de contenidos. Por otra, es muy importante que los niños aprendan a distinguir entre lo que son fuentes fiables o no y a identificar cuál puede ser una noticia falsa. Pero para ello, tienen que aprender a pensar y las matemáticas pueden ayudarles a desarrollar un método de pensamiento más riguroso. Leer algo u oír algo no basta para que algo sea verdad, hay que comprobarlo.

En definitiva, creo que la web no puede sustituir a un profesor de ciencias. La clave es que la educación en las aulas y la información disponible en internet se complementen. De hecho, la interacción con los profesores es importante para que luego los estudiantes sepan interaccionar mejor con internet.

Un estudio publicado este año por la Universidad Nacional Australiana reveló que de los 391 canales de ciencia, ingeniería y matemáticas más populares, solo 32 son de mujeres. ¿Por qué cree que hay una brecha de género tan grande en YouTube?

Creo que es un reflejo de la sociedad. Cuando voy a colegios, hay muchas niñas que desde muy pequeñas ya piensan que no pueden ser científicas. Es un problema complicado, con muchos factores. No hay razones biológicas que determinen que ellas no puedan hacer algo, son estereotipos. Me llama la atención que cuando voy a clases de matemáticas a veces les hacen más preguntas a los niños que a las niñas, o son más exigentes con ellos que con ellas.

El estudio muestra cómo las mujeres que poseen un canal de divulgación científica tienen que soportar más del doble de críticas.

Sí, conozco a mujeres que tienen un canal de ciencia en YouTube y que reciben constantemente comentarios sobre su aspecto físico. Esto puede desanimar a otras a abrir un canal científico. También puede desincentivar a las jóvenes a decidirse por las matemáticas si creen que el resto se preocupa más por su imagen que por lo que tengan que decir.

SINC