Un estudio afirma que las personas que viven cerca de instalaciones industriales que contaminan el suministro de agua pueden tener una mayor probabilidad de desarrollar un trastorno del movimiento poco común llamado parálisis supranuclear progresiva (PSP).

Así se recoge en un estudio publicado este miércoles en ‘Neurology’, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.
La PSP forma parte de un grupo de enfermedades neurodegenerativas conocidas como parkinsonismo atípico. Comparte algunos síntomas con la enfermedad de Parkinson, pero suele progresar mucho más rápido y responde de forma diferente al tratamiento.
El estudio no demuestra que la proximidad a instalaciones que emiten contaminación del agua cause parálisis supranuclear progresiva; solo muestra una asociación.
“Estos resultados sugieren que los contaminantes ambientales del agua podrían influir en el desarrollo de la parálisis supranuclear progresiva”, según Charlie Weige Zhao, de la Facultad de Medicina de Harvard en Boston (Estados Unidos).
Las personas que viven a menos de cinco kilómetros de una instalación que emite contaminantes, incluidos pesticidas, otros contaminantes orgánicos e inorgánicos y metales pesados, tienen más probabilidades de desarrollar parálisis supranuclear progresiva (PSP) que las personas que quienes no viven cerca de esos lugares. Esas instalaciones incluían plantas de tratamiento de aguas residuales, acuicultura intensiva, plantas químicas y centrales térmicas.
TIPOS DE CONTAMINANTES
Para el estudio, los investigadores reclutaron a más de 500.000 personas del Reino Unido, a quienes se les realizó un seguimiento durante un máximo de 25 años. Durante ese tiempo, 221 desarrollaron parálisis supranuclear progresiva. Cada persona con PSP se comparó, por edad y sexo, con 10 que no padecían la enfermedad.
Utilizando las direcciones de domicilio de las personas en 2007, los investigadores analizaron la proximidad de sus hogares a las instalaciones industriales que reportaban contaminantes.
Se identificaron seis tipos de contaminantes: metales pesados, disolventes clorados, contaminantes orgánicos persistentes, pesticidas, otros contaminantes orgánicos y otros contaminantes inorgánicos. Las personas que habían residido en su domicilio durante menos de un año no fueron incluidas en el estudio.
Aproximadamente un tercio de las personas que desarrollaron PSP vivían a unos cinco kilómetros de una instalación industrial, en comparación con una cuarta parte de las personas que no tuvieron la enfermedad.
Tras ajustar los datos según factores como la edad, el sexo y el nivel educativo, los investigadores descubrieron que las personas que vivían cerca de instalaciones que emitían pesticidas como la atrazina, la simazina y el diurón tenían un 66% más de probabilidades de desarrollar parálisis supranuclear progresiva que quienes no vivían cerca de esos lugares.
Asimismo, las personas que vivían cerca de instalaciones que emitían contaminantes inorgánicos como el fósforo, el nitrógeno y los fluoruros tenían un 60% más de probabilidades de desarrollar PSP.
Y, según el estudio, las personas que viven cerca de instalaciones que emiten contaminantes orgánicos como benceno, etilbenceno y tolueno tienen un 52 % más de probabilidades de desarrollar PSP. Y quienes residen cerca de instalaciones que emiten metales pesados como plomo, mercurio y cadmio tienen un 38% más de probabilidades de desarrollar la enfermedad.
