Los efectos del caso Relotius

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El periodista alemán Claas Relotius posa con el premio CNN Award 2014 recibido en Múnich, Alemania. Foto: Ursula Düren/dpa

Hamburgo/Berlín, 12 dic (dpa) – El año 2018 tocaba lentamente a su fin cuando se hizo público un escándalo de falsificación en la revista «Der Spiegel». Un escándalo que sacudiría por completo a la industria alemana de los medios de comunicación.

Uno de los periodistas de la revista, Claas Relotius, hasta ese momento reconocido por su trabajo con numerosos premios, había estado inventando escenas, conversaciones y acontecimientos de manera repetida en sus artículos.

La revista, con sede en Hamburgo, trabajó el caso a partir de una extensa investigación y actualmente todavía se ocupa de la elaboración de nuevas normas. También el caso produjo consecuencias para su personal.

Sin embargo, ¿cómo reaccionaron otras redacciones en Alemania después de conocerse el caso Relotius? Una encuesta realizada por dpa entre varios medios de comunicación deja una clara conclusión al cumplirse un año del escándalo: existe mayor verificación de datos en las redacciones, se revisaron las normas editoriales y se crearon o se están creando nuevas guías de estilo.

El redactor jefe del periódico «Süddeutsche Zeitung», Wolfgang Krach, subraya: «Con el estallido del caso Relotius, hemos vuelto a intensificar significativamente la comprobación de los hechos, independientemente de la notoriedad del autor del artículo correspondiente».

«También estamos desarrollando en colaboración con nuestro departamento informático una base de datos central sobre el archivo de material de investigación, que se basa en la inteligencia artificial y permite a la redacción comprobar la investigación con mayor rapidez y precisión en caso de duda», añade.

En cuanto a los semanarios «Zeit» y «Zeit Online», después de que se conociera el caso Relotius, se produjeron una serie de reuniones para discutir las posibles consecuencias, tal y como explica el reportero jefe del consejo editorial, Stefan Willeke. A continuación, un grupo de trabajo elaboró nuevas reglas que son vinculantes para los empleados.

Willeke también enfatiza: «Desde julio de este año, se han realizado revisiones de artículos individuales en ‘Zeit’ y ‘Zeit Online’ regularmente, una vez al mes. Un colega se ocupa de los artículos que ya han aparecido y comprueba que sean correctos. Las contribuciones son seleccionadas por un generador aleatorio, ningún autor es excluido de él».

Como resultado del caso Relotius, la cadena Westdeutscher Rundfunk (WDR) también está trabajando actualmente en un documento llamado «Diez Principios de Credibilidad». Su objetivo es complementar un documento de política existente sobre la cobertura investigativa, tal y como la denomina el medio de radiodifusión.

Uno de sus puntos es la documentación y transparencia del proceso de investigación, con indicación de las fuentes e identificación del material de archivo, independientemente de que la investigación se haya llevado a cabo en el lugar o no.

Según el redactor jefe del diario berlinés «Tageszeitung» (taz), Georg Löwisch, una serie de reuniones se mantuvieron en la redacción del mismo después de conocerse el caso Relotius.

«Muchos de los que a menudo trabajan en la casa con largos reportajes e investigaciones se han reunido una y otra vez para afinar su enfoque: entre ellos, pero también con la ayuda de invitados que, por ejemplo, hablaban de cómo tratar con las fuentes».

Sobre las consecuencias, dice: «En 2019, por ejemplo, dimos más espacio a la transparencia en muchos informes y reportajes. Conclusión: son más largos, a veces incluso demasiado. Pero las partes correspondientes hacen posible que los lectores entiendan nuestros caminos».

El redactor jefe de la televisión RTL, Michael Wulf, se refiere a un caso en su propia casa, según el cual un reportero había engañado y manipulado las contribuciones durante años.

«A partir de ese momento, volvimos a desarrollar de manera decidida nuestros procedimientos e introdujimos nuevas medidas», anota.

Asimismo, Wulf explica que un equipo rotativo de empleados, además de los jefes responsables del servicio, comprueba periódica y aleatoriamente las contribuciones y también verifica los datos originales.

«En un nuevo apartado de correos, los empleados también pueden dar información anónima sobre posibles irregularidades, reportar dudas y detallar hechos sospechosos», añade.

Por Anna Ringle (dpa)