Berlín, 6 abr (dpa) – Quienes buscan vivienda en las grandes ciudades de Alemania deben pagar hoy, de media, un 43 % más que hace diez años, según se desprende de información del Gobierno federal.

En Berlín, el aumento es incluso del 69 %, el más elevado de todo el país, a pesar de la existencia de una ley de control de alquileres.
La información procede de una pregunta parlamentaria realizada al Gobierno por parte de la diputada Caren Lay, del partido La Izquierda.
El Ministerio de Vivienda basa sus datos en los alquileres anunciados en Internet, sin gastos adicionales y contempla viviendas en 14 grandes ciudades.
En el caso de Berlín, el alquiler sin gastos adicionales subió de 9,02 euros por metro cuadrado en 2016 a 15,25 euros el año pasado.
Leipzig, en el este de Alemania, ocupó el segundo lugar con un 67 %, seguida de Bremen y Duisburgo, ambas con un 46 % de aumento, Essen y Düsseldorf, con un 43 %, y Hamburgo, con un 42 %.
Múnich a la cabeza en precio por metro cuadrado
La capital de Baviera, Múnich, se sitúa por debajo de la media con un aumento del 37 %, pero allí los alquileres ya eran muy elevados en 2016. Con 21,29 euros por metro cuadrado, la capital bávara fue en 2025 la ciudad alemana más cara.
Fráncfort alcanzó un valor medio de 16,58 euros tras un aumento del 39 % en los últimos diez años. En Stuttgart, con un crecimiento del 37 %, el precio es ahora de 16,06 euros por metro cuadrado.
El ministerio señala que los nuevos alquileres a través de vías distintas a los anuncios en Internet pueden ser más económicos, por ejemplo mediante listas de espera de empresas de construcción o de la intermediación directa.
«Los alquileres ofertados en los anuncios de viviendas en Internet no son representativos de la oferta total de nuevos alquileres», se indica en la respuesta.
Lay señaló, no obstante, que existe una «explosión de los precios de los alquileres» y habló de un fracaso político. «El freno al alquiler puede funcionar en casos concretos, pero no sirve para frenar el rápido aumento de los alquileres ofertados», afirmó la diputada de La Izquierda.
El freno al alquiler se aplica desde el 1 de junio de 2015 al alquiler de viviendas existentes en los denominados mercados inmobiliarios tensionados. El alquiler no puede superar en más de un diez por ciento el costo de referencia habitual en la zona.
Lay critica que las excepciones debiliten el instrumento, como por ejemplo los recargos por mobiliario o los alquileres de corta duración.
La Izquierda lleva años abogando por un tope de alquiler a nivel nacional que limite los precios de forma más estricta que el freno a los aumentos. Además, el partido quiere una actuación más dura contra la especulación inmobiliaria, es decir, contra los alquileres que superan en un 20 % o incluso en un 50 % el alquiler de referencia habitual.
