Berlín, 9 ene (dpa) – La comida tiene que ser sana y rápida de preparar, pero sobre todo saber bien, según se deduce de una nueva encuesta realizada por el instituto demoscópico Forsa a petición del Gobierno alemán.

Los alemanes tienden a hacerse platos preparados, resumió hoy Julia Klöckner, ministra de Alimentación y Agricultura, al presentar el informe actual sobre alimentación en Alemania.

Mientras que para el 99 por ciento de los encuestados lo importante es el sabor, para el 91 por ciento lo que cuenta es la salud y para el 48 por ciento una elaboración sencilla. El contenido en calorías y el precio tienen en cambio menor importancia.

Más de un tercio (36 por ciento) considera el valor energético especialmente importante, un escaso tercio (32 por ciento) otorga mayor importancia al precio de los alimentos.

Klöckner utiliza estos datos para llegar a un acuerdo con la industria alimentaria en la reducción de azúcar, grasas y sales en los platos precocinados.

“A todos nos gustaría hacer un plan en teoría sano, pero eso no conduce a nada si después la comida no sabe a nada”, comentó Klöckner. Por eso, no es la idea imponer de un día para otro que se reduzca el azúcar a la mitad, ya que los productos no tendrían salida, agregó.

El informe anual sobre alimentación se basa en una encuesta representativa del instituto demoscópico Forsa. Según refleja el estudio, el 28 por ciento de los alemanes consume carne y embutidos a diario. Solo un uno por ciento de la población es vegana y un seis por ciento vegetariana.

Entre Alemania oriental y occidental no hay diferencias notables: en el este del país, un 43 por ciento consume carne y embutido a diario, mientras que en el oeste solo lo hace un 26 por ciento, según los datos.

Por otra parte, un 80 por ciento de los alemanes orientales indicó comer a diario fruta y verdura, mientras que en el oeste solo lo hace un 69 por ciento.