El Centro de Escultura de Candás Museo Antón participará en una exposición sobre la sidra con la cesión temporal de dos obras del escultor candasín de Antonio Rodríguez “Antón” pertenecientes a la colección artística del organismo municipal.

La Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular, dependiente del Ayuntamiento de Gijón, cursó petición de cesión temporal al ente carreñense para incorporar la obra de Antón “Fin de la Romería” a su muestra. Una muestra que, bajo la dirección de Manuel Cabriffosse Cuesta (comisionado) versará sobre la sidra.

La muestra que se inaugurará en el mes de marzo en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón y contará con las dos de las obras “Fin de Romería”

  • “Fin de la Romería”, 1929. Acuarela sobre papel. Ésta obra es una copia de un dibujo del pintor asturiano Evaristo Valle y en la que se inspiraría años más tarde para la escultura.
  • “Fin de la Romería”, 1932. Escultura en bronce a partir del modelo original en escayola que se conserva en el Museo.

La escultura “Fin de la Romería” refleja aspectos folclóricos de su tierra. Destaca por la facilidad con que el artista resuelve la composición manteniendo el equilibrio al contrarrestar el cuerpo de tamborilero, de mayor peso visual, la inclinación del gaitero. Introduciendo esta pieza en la producción de Antón esa nota divertida y socarrona consustancial a la identidad asturiana alegre y festiva.

Antonio Rodríguez García, “Antón”, nació en Candás el 16 de febrero de 1911 en el seno de una familia humilde. Ya de niño mostró una admirable disposición y destreza para todo lo relacionado con el dibujo y las manualidades. En 1924, terminado los estudios primarios, ayuda a su padre en las labores de albañilería. De este período de niñez y adolescencia se conservan numerosos dibujos, pinturas, relieves y esculturas. Con la intersección del pintor Evaristo Valle consigue el respaldo económico del industrial conservero Alfonso Albo, lo que le permite trasladarse a Madrid, para iniciar su formación artística asistiendo como alumno libre en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y a las clases de dibujo del Círculo de Bellas Artes. Además colabora como ayudante en el taller del escultor Juan Cristóbal. Los veranos, que los pasa en Candás, se dedica a realizar esculturas siendo los modelos personas de su pueblo, sobre todo niñas y las mujeres de su familia.

En los comienzos de los años treinta comienza a participar en certámenes, salones, concursos de arte nacionales. Por ejemplo en la exposición Nacional de Bellas Artes con una cabeza de bronce o en el XII Salón de Otoño de Madrid con la talla de madera “Mi Güela”.

En el verano de 1936 le sorprende la guerra civil en Candás, donde es detenido y encarcelado en la Iglesia Parroquial, salvando de la destrucción su valioso retablo churrigueresco. Se le traslada posteriormente a Murias de Candamo, confinándosele en un campo de trabajo, donde muere en la primavera de 1937.

Desde el punto de vista de la técnica puede afirmarse que Antón es un escultor de oficio, que domina a la perfección numerosas técnicas, desde la talla al modelado, un apreciable pintor y un notable dibujante. Estilísticamente puede señalarse una constante en su hacer, como es el de expresar su honda preocupación por reflejar la realidad social, la idiosincrasia, las costumbres y los tipos de su pueblo asturiano

El Centro Escultórico que lleva su nombre recoge una muestra permanente de su obra. Reúne una selección de piezas escultóricas realizadas entre 1928 y 1936 y abarcando prácticamente la totalidad de los temas, las técnicas que abarcó. Junto a piezas emblemáticas y fuertemente expresionistas como “Mi Güela” o “La Señá Isabel”, o irónicas y escrutadoras de la peculiaridad asturiana como “Rapacina”, “Fin de la romería” o “Antroxu”, el visitante podrá encontrar obras llenas de gracia, delicadeza e intimidad, como los retratos de “Oscarín” y “Maruja”, junto a otros tan firmes y tan bien resueltos técnicamente como el de su mecena “Alfonso Albo” o su maestro “Evaristo Valle”.