Las empresas integran la inteligencia artificial en sus operaciones a un ritmo sin precedentes, aunque los límites técnicos y organizacionales frenan cualquier avance hacia una autonomía real en la toma de decisiones. El uso se concentra en tareas específicas y de bajo riesgo, mientras la supervisión humana se mantiene como eje central de la gestión empresarial.

Un uso acotado y controlado
Las herramientas de inteligencia artificial se aplican principalmente en tareas concretas dentro de sistemas previamente aprobados por las organizaciones. Fernando Leibowich Beker, cofundador y CEO de Lidd AI, ilustró la percepción habitual de sus clientes con una frase que se repite: «tengo mi sistema y entonces hago consultas y hago ciertas tareas con AI», siempre en entornos controlados donde el riesgo es bajo.
Este uso acotado responde a una necesidad clara: operar sobre datos internos validados sin delegar decisiones críticas a modelos automatizados. En el ámbito de la gestión empresarial, la IA tiene potencial para actuar con mayor autonomía, pero las decisiones estratégicas permanecen bajo supervisión humana. La razón es directa: ninguna empresa ha volcado todo su conocimiento —ni una parte significativa— en un modelo de lenguaje, lo que genera un vacío de información que perjudica cualquier toma de decisión autónoma.
La autonomía ya existe, pero con límites intencionales
Haig Hanessian, de Cognition —firma especializada en agentes de IA para detección y corrección de software—, plantea una perspectiva distinta: «tenemos que definir qué es autonomía… la autonomía ya podría existir». El especialista no descarta que los agentes de IA operen de forma autónoma; de hecho, confirma que ya lo hacen en ciertos procesos. Sin embargo, el control humano se mantiene de manera intencional en decisiones y validaciones clave.
Ejemplos concretos respaldan esta lectura. Waymo opera 150.000 viajes semanales en vehículos autónomos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó 223 dispositivos médicos con inteligencia artificial en 2023, frente a apenas 6 en 2015. En China, Apollo Go de Baidu ofrece movilidad con robotaxis en varias ciudades.
Adopción histórica, beneficios todavía moderados
Según el AI Index Report 2025 de Stanford, la adopción empresarial de inteligencia artificial alcanzó niveles históricos durante 2024. El informe señala que el 78% de las organizaciones reportaron uso de IA, frente al 55% registrado en 2023. Además, el uso de IA generativa en funciones de negocio creció del 33% al 71% en el mismo periodo, con especial presencia en áreas como servicio al cliente, cadena de suministro y desarrollo de software.
El impacto económico aún es moderado
A pesar del crecimiento en adopción, Stanford advierte que los beneficios económicos se mantienen en niveles moderados. La mayoría de las empresas reporta ahorros inferiores al 10% en operaciones y aumentos de ingresos por debajo del 5%, lo que refleja una fase todavía temprana de implementación. Estos datos sostienen la idea de una adopción progresiva, donde la automatización se limita a funciones específicas sin reemplazar la supervisión humana.
La integración total de la IA en la toma de decisiones sigue enfrentando barreras técnicas: las restricciones en el acceso a datos y los desafíos para estructurar la información corporativa impiden que los modelos cuenten con el contexto completo necesario para actuar de forma independiente.
Los especialistas coinciden en que el desarrollo de la inteligencia artificial avanza hacia la optimización de casos de uso concretos, sin alcanzar niveles de autonomía total. En palabras de los ejecutivos consultados, la llegada de la inteligencia artificial general (AGI) se percibe lejana, por lo que el enfoque más útil es optimizar los casos de uso con la tecnología disponible hoy. Esto sitúa a la IA como una herramienta complementaria dentro de los procesos empresariales actuales.
El reporte de Stanford subraya que la inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología marginal a convertirse en un motor central de valor empresarial, con una inversión y adopción en rápido crecimiento. Al mismo tiempo, el documento advierte sobre desafíos pendientes en materia de confianza, regulación y control —factores que explican por qué las decisiones estratégicas continúan bajo supervisión humana en la mayoría de las organizaciones.
Con información de NotiPress.
