Las causas del declive de los hirolas

El hirola o antílope de Hunter (Beatragus hunteri), con su característico anteojo facial de color blanco, es una de las especies de antílope africano más amenazados del mundo, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. A mediados de los 80, las cifras disminuyeron hasta 500 ejemplares y desde entonces no se han recuperado.

Hasta ahora su declive ha desconcertado a biólogos y conservacionistas, que no han sabido explicar las razones de la disminución de estos mamíferos de África oriental (entre Kenia y Somalia), considerados por los clanes somalíes Abdallah y Abduwag indicadores de buena hierba.

Un nuevo estudio, publicado en Journal of Applied Ecology, resuelve parte del misterio y revela que lo que realmente está causando un impacto en estos antílopes es el crecimiento de arbustos en las praderas, a pesar del esfuerzo de enverdecer muchas de las áreas desérticas.

“Creemos que el pastoreo excesivo, la pérdida de elefantes debido a la caza furtiva y la falta de incendios han arrebatado los suministros de alimento a estos antílopes de gran tamaño y especializados en la ingesta de hierba”, explica Abdullahi Hussein Ali, científico de la Universidad de Wisconsin en el momento de la investigación y que ahora trabaja en Utah State University (EE UU).

Más árboles y menos hierba

El equipo colocó colares GPS a más de 50 hirolas de siete rebaños diferentes para seguir sus pasos entre 2012 y 2015. Con estos resultados y series temporales de imágenes por satélite, los científicos demostraron que la cubierta de árboles había crecido un 250% desde mediados de los 80 en el rango nativo de los hirolas. Esta invasión arbórea se produjo en detrimento de las praderas donde les gusta vivir a estos antílopes.

Los cambios en el hábitat de los hirolas son la principal razón de su declive y estancamiento

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores también estudiaron decenas de lugares donde leones, leopardos y otros depredadores cazan a los hirolas. La mayoría de estas zonas resultaron ser áreas abiertas, donde a los antílopes les gusta alimentarse de hierba, y no áreas boscosas. Para los expertos, los cambios en el hábitat de los hirola son la principal razón de su declive y estancamiento durante las últimas décadas.

«Afortunadamente, la recuperación de los hirolas están a nuestras manos, y todo comienza con la gente», subraya Ali. «Como estos animales son indicadores de pastizales sanos, las comunidades locales les dan la bienvenida. Estamos trabajando con estas comunidades para encontrar soluciones que beneficien a los hirolas, a otros animales y a las personas».

La zona en la que habitan estos mamíferos ha sido visitada en muy pocas ocasiones por los científicos debido a la inestabilidad política de la región. “El hecho de que Ali haya realizado este estudio en condiciones tan duras es justo lo que los hirolas necesitaban para sobrevivir, un amigo en tiempos difíciles”, indica Jacob Goheen, coautor del estudio y profesor del departamento de Zoología y Fisiología de la Universidad de Wisconsin.

Los desafíos no han detenido a Ali, que en el segundo año de su doctorado, fundó el Programa de Conservación Hirola y en la actualidad es su director. Con esta organización, Ali y su equipo están activos en la restauración de pastizales en todo el este de Kenia a través de la conservación de elefantes, la limpieza de árboles y la siembra de césped, unas soluciones que proporcionarán beneficios tanto a las personas como a la vida silvestre.

SINC