Un estudio afirma que apenas un 12,9% de la población mundial cumple de manera constante con los objetivos recomendados de dormir entre siete y nueve horas cada noche y dar más de 8.000 pasos al día.

Esa es la conclusión de un estudio realizado por una quincena de investigadores de la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad Flinders (Australia) y publicado en la revista ‘Communications Medicine’.
Dormir lo suficiente y mantenerse activo son dos de las cosas más importantes que se puede hacer en materia de salud salud, pero nuevas investigaciones muestran que la mayoría de las personas tienen dificultades para lograr ambas cosas y que el sueño puede ser la clave para moverse más.
El nuevo estudio analizó durante 3,5 años más de 28 millones de días de datos de 70.963 personas de todo el mundo que eran usuarias de dos dispositivos de salud (un sensor para el sueño bajo el colchón y un monitor de salud en la muñeca), que rastreaban el sueño nocturno y los pasos diarios, y descubrió que menos de un 13% cumple con lo aconsejado para dormir y hacer ejercicio físico.
La investigación sugiere que mejorar la calidad del sueño podría ser una forma eficaz de impulsar la actividad diaria. No en vano, la mayoría de las personas analizadas no alcanzan los objetivos ampliamente promocionados de dormir entre siete y nueve horas y dar al menos 8.000 pasos al día.
Además, casi un 17% de los participantes dormían menos de siete horas de media y daban menos de 5.000 pasos, una combinación vinculada a mayores riesgos de enfermedades crónicas, aumento de peso y problemas de salud mental.
SUEÑO DE CALIDAD
Josh Fitton de la Universidad Flinders, apunta que la calidad y la duración del sueño tienen una mayor influencia en la actividad física del día siguiente que a la inversa. «Descubrimos que dormir bien por la noche, especialmente un sueño de alta calidad, te prepara para un día más activo», añade.
Las personas que durmieron bien tendieron a moverse más al día siguiente, pero dar pasos adicionales no mejoró realmente el sueño esa noche. Esto resalta la importancia del sueño si queremos impulsar la actividad física.
Curiosamente, el estudio revela que el momento ideal para la actividad del día siguiente no era la duración más larga del sueño. “Nuestros datos mostraron que dormir entre seis y siete horas por noche estaba relacionado con el mayor número de pasos al día siguiente”, afirma Fitton.
Pero eso no significa que ser deba reducir las horas de dormir, ya que la calidad del sueño es igual de importante. Las personas que dormían de forma más eficiente -es decir, que pasaban menos tiempo dando vueltas en la cama- eran sistemáticamente más activas.
“Nuestros hallazgos ponen en tela de juicio la compatibilidad en el mundo real de las recomendaciones de salud más importantes y resaltan lo difícil que es para la mayoría de las personas tener un estilo de vida activo y dormir bien al mismo tiempo”, indica Fitton.
Este investigador recalca: “Solo una pequeña fracción de las personas puede alcanzar los niveles recomendados de sueño y actividad todos los días, por lo que realmente debemos pensar en cómo estas pautas se combinan y qué podemos hacer para ayudar a las personas a cumplirlas de maneras que se adapten a la vida real”.
CAMBIOS SIMPLES
Por su parte, Danny Eckert, también de la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad Flinders, apunta que, para las personas que buscan un equilibrio entre el trabajo, la familia y otras exigencias, centrarse en el sueño puede ser el primer paso hacia una vida más sana y activa.
“Priorizar el sueño podría ser la forma más efectiva de aumentar la energía, la motivación y la capacidad de movimiento”, asegura, antes de agregar: “Cambios simples como reducir el tiempo frente a la pantalla antes de acostarse, mantener una hora de acostarse constante y crear un entorno de sueño tranquilo pueden marcar una gran diferencia”.
