Un estudio señala que una aplicación web con imágenes, vídeos en lengua de signos y audio permite a personas sordas pedir comida en puestos callejeros con mayor autonomía y menos barreras.

Una aplicación web que combina imágenes de alimentos, selección estructurada del menú, vídeos en lengua de signos, texto y salida de audio puede ayudar a las personas sordas a pedir comida en puestos callejeros con mayor autonomía y menos barreras de comunicación, según un estudio recién publicado en la revista ‘Disability and Rehabilitation: Assistive Technology’.
Los autores del trabajo parten de «una situación cotidiana pero cargada de barreras para muchas personas sordas usuarias de lengua de signos: pedir comida en entornos dominados por la comunicación oral o escrita». Según el resumen del estudio, las personas sordas que usan la lengua de signos como lengua principal “a menudo encuentran barreras de comunicación en interacciones de servicios cotidianos dominadas por el lenguaje hablado o escrito”.
Estas dificultades son “particularmente evidentes” en los puestos de comida callejera, donde hacer un pedido requiere una comunicación rápida y precisa. Para responder a ese problema, el equipo desarrolló y evaluó una aplicación web multimodal, concebida desde un enfoque visual, para apoyar a las personas sordas en este tipo de interacciones.
La herramienta integra imágenes reales de comida, menús estructurados, vídeos en lengua de signos, texto y salida de audio, de forma que la persona sorda pueda construir visualmente su pedido y comunicarlo a vendedores oyentes. El objetivo es «reducir la dependencia de gestos improvisados, textos breves o explicaciones poco claras, que pueden provocar malentendidos, retrasos o pedidos incorrectos».
El desarrollo siguió un proceso interactivo de diseño centrado en el usuario, con revisión de expertos, pruebas piloto y una evaluación final de usabilidad con 60 participantes sordos. Los investigadores recopilaron datos cuantitativos y cualitativos para valorar tanto la utilidad de la aplicación como la experiencia de uso. Los resultados apuntaron a «una buena aceptación de la herramienta». Las personas participantes «valoraron positivamente la accesibilidad, la claridad visual y la comprensión de los contenidos en lengua de signos». También consideraron útiles los menús estructurados, las imágenes realistas de comida, los vídeos breves en lengua de signos y la salida de audio para construir y comunicar los pedidos.
No obstante, el estudio también identificó limitaciones. Las puntuaciones fueron más bajas en aspectos como la facilidad de aprendizaje y el manejo de los botones. Además, el análisis cualitativo detectó problemas relacionados con el flujo de interacción, la visibilidad de algunos elementos interactivos y la complejidad de la interfaz.
Los autores sostienen que el sistema propuesto «mejora especialmente la claridad y reduce la ambigüedad en la comunicación entre cliente y vendedor», aunque todavía persisten retos en la navegación y en la introducción de información por parte del usuario.
COLABORACIÓN DE PERSONAS SORDAS
El trabajo subraya además que las tecnologías accesibles para personas sordas no deben limitarse a cumplir requisitos de texto, sino «diseñarse teniendo en cuenta la lengua de signos, la cognición visual y las prácticas comunicativas de la comunidad sorda». Por ello, los autores defienden enfoques de diseño “culturalmente fundamentados” e informados por personas sordas.
El artículo señala que combinar menús estructurados, imágenes realistas, vídeos concisos en lengua de signos y salida de audio puede reducir barreras comunicativas frente a fórmulas menos estructuradas, como señalar o escribir mensajes breves.
El estudio concluye que estas soluciones pueden contribuir a interacciones más accesibles en actividades sociales y culturales rutinarias aunque consideran necesario «incorporar la perspectiva de los vendedores, estudiar la comunicación bidireccional y analizar si la herramienta mantiene su utilidad con el uso continuado».
El trabajo fue realizado por Nunnarin Ittisantisuk, Watthanan Jatuviriyapornchai, Sirintra Rittidech, Chanita Mathu y Supachan Traitruengsakul, vinculados a instituciones de Tailandia como el Phramongkutklao College of Medicine, la Facultad de Ciencias de la Universidad de Mahidol y el Ratchasuda Institute de la Facultad de Medicina Ramathibodi Hospital de la misma universidad.
