Berlín, 3 abr (dpa) – La Izquierda, una formación que aglutina a poscomunistas de la extinta República Democrática Alemana (RDA) y a socialdemócratas desencantados con los recortes sociales implantados a principios del 2000, se ha alzado como el principal apoyo político para el ex presidente catalán Carles Puigdemont en Alemania.
Dos de los diputados de este partido de la oposición que desde un inicio pide la liberación inmediata de Puigdemont, visitaron el domingo al dirigente soberanista en la prisión de Neumünster y aprovecharon el encuentro para facilitarle información de carácter jurídico-legal sobre extradiciones así como para ofrecerle una casa en la que residir en el caso de que la Justicia decrete su libertad pero no le permita abandonar Alemania.
Con 69 diputados en el Parlamento germano (Bundestag), de un total de 709, el partido La Izquierda constituye la quinta fuerza política de Alemania, solo por encima de Los Verdes.
En general, La Izquierda (Die Linke, en alemán), es un partido que goza de buena acogida en el este del país pero que continúa generando un gran rechazo en la opinión pública alemana, al seguir marcado por el poso del comunismo.
Su cara más visible es Sahra Wagenknecht, una política de 48 años oriunda de Berlín Este que participa con frecuencia en tertulias televisivas y conecta bien con el sentir de la gente. Casada con el ex socialdemócrata y actual dirigente de La Izquierda Oskar Lafontaine, ha demostrado que no le teme a la polémica, como cuando demandó la expulsión de los migrantes que protagonizaron ataques sexuales en Colonia en el año nuevo de 2016.
El partido parece todavía acusar la salida de la jefatura hace tres años del carismático y elocuente abogado Gregor Gysi, una de las principales voces políticas de la Alemania reunificada.
La Izquierda, con un 9,2 por ciento de los votos en las pasadas elecciones generales del 24 de septiembre, concurrió a los comicios con un programa en el que, entre otros puntos, se incluía la negativa a marcar un tope al ingreso de refugiados, la imposición de un límite de velocidad de 120 kilómetros por hora en las autopistas y la defensa del nudismo.
La formación postcomunista también proponía implantar un impuesto al patrimonio y cobrar un 53 por ciento de impuestos a los ingresos por encima de los 250.000 euros y de 75 por ciento a los de más de un millón de euros anuales. Además, es el único partido que se opone de plano a las misiones de soldados alemanes en el exterior.