Berlín, 7 feb (dpa) – Cada vez más empresas alemanas estiman que tendrán peores resultados, según la nueva encuesta sobre la coyuntura económica del Consejo Superior de Cámaras de Industria y Comercio Alemanas (DIHK), hecha pública hoy.

El DIHK no espera una crisis económica, pero sí un aumento de la inseguridad sobre la coyuntura. De hecho, el DIHK revisó a la baja su pronóstico de crecimiento.

El director ejecutivo de la entidad, Martin Wansleben, dijo que esto era una “llamada de atención” para la clase política.

El DIHK calcula que para este año el crecimiento de la economía alemana será de sólo un 0,9 por ciento, luego de que antes estimara un 1,7 por ciento. El Gobierno alemán redujo hace poco su pronóstico de crecimiento a un 1,0 por ciento. Y la Comisión de la Unión Europea calculó que la economía alemana crecerá un 1,1 por ciento.

Wansleben consideró que las razones para esta reducción del pronóstico se relacionan con el enfriamiento de la economía mundial, los conflictos comerciales así como la situación incierta respecto del Brexit.

Una salida desordenada del Reino Unido de la UE y una caída de las exportaciones alemanas a ese país podrían reducir el crecimiento en un 0,2 por ciento, estimó.

La economía alemana, fuerte en exportaciones, también se ve afectada por un crecimiento más lento de China. Por eso, sobre todo en la industria son muchas las empresas que esperan un crecimiento más moderado, según la encuesta realizada entre 27.000 compañías.

En total, un 22 por ciento de las empresas encuestadas cuentan con mejorar los negocios en los próximos doce meses. Pero el porcentaje de aquellos que esperan un empeoramiento aumentó considerablemente: ya son un 15 por ciento de las empresas.

En la encuesta publicada en otoño (boreal) pasado, las compañías que esperaban facturar menos eran el once por ciento. Y hace un año, sumaban sólo el nueve por ciento.

A este panorama general se suma que en el sector manufacturero la producción total bajó en diciembre un 0,4 por ciento en comparación al mes anterior. Según la Oficina Federal de Estadísticas con sede en Wiesbaden, la producción se redujo incluso un 3,9 por ciento en comparación a diciembre de 2017.

Aún se siguen creando nuevos puestos de trabajo, pero a un nivel menor, dijo Wansleben. También afectan negativamente a la economía los precios comparativamente más elevados de la energía a nivel internacional y los elevados impuestos sobre las sociedades.

El Estado debe mejorar las condiciones generales, sostuvo Wansleben. De hecho, el DIHK reclama desde hace tiempo una reforma de los impuestos sobre las sociedades.

Wansleben criticó que la coalición de gobierno impulse la redistribución en cuanto a jubilaciones y políticas sociales, cuando, en su opinión, debería fomentar las inversiones de las empresas.

El representante empresarial también hizo referencia a la estrategia de protección de la industria alemana presentada esta semana por el ministro de Economía Peter Altmaier y dijo que no era momento de formular documentos sino de actuar.

La estrategia industrial de Altmaier prevé que, en caso de necesidad, se garanticen los puestos de trabajo con ayuda estatal. Además, el Gobierno declara de interés nacional el “éxito a largo plazo” de grandes empresas alemanas como Siemens, ThyssenKrupp o Deutsche Bank.