Berlín, 2 ago (dpa) – La Federación Alemana de la Industria (BDI) alertó de un nuevo golpe para la economía de la locomotora europea debido a la expansión y las tensiones económicas con su principal competidor, China.

«Estamos viviendo un ‘choque chino 2.0′», declaró a la agencia dpa la directora general de la BDI, Tanja Gönner.
«No solo afecta a sectores concretos -añadió-, sino que tiene un impacto masivo en la industria en su conjunto: a través de la dependencia de materias primas críticas, una moneda claramente infravalorada y un exceso de capacidad inducido por el Estado que, debido a la debilidad del mercado interior chino y al aislamiento comercial, especialmente en Estados Unidos, inunda sin freno el mercado interior de la Unión Europea».
A esto se suma la ambición de China de convertirse en líder mundial en tecnologías clave, indicó Gönner.
Pese a ello, subrayó que «Europa tiene opciones», porque alrededor del 60 % del comercio mundial sigue desarrollándose según las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y muchos socios desean un comercio basado en normas. «El hecho de que la UE esté cerrando ahora acuerdos comerciales que llevaban años estancados es una señal importante», dijo.
Así, a principios de mayo entró en vigor provisionalmente el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Mediante la eliminación gradual de las barreras comerciales y los aranceles, se pretende impulsar el intercambio de bienes y servicios.
«No a un aislamiento total»
Europa necesita más firmeza frente a China, pero no un aislamiento total, añadió Gönner. «Deberíamos intentar defender el orden basado en normas en muchos ámbitos y, al mismo tiempo, reflexionar sobre cómo podemos defendernos. Europa debe reaccionar con mayor rapidez y, para ello, se necesitan nuevas formas de colaboración entre la política y la economía».
A principios de 2019, la BDI se pronunció en un documento estratégico a favor de una reorientación de la política alemana respecto a China. Según se indicaba, la economía de mercado debía hacerse «más resistente». Se describía a China como socio, pero también, cada vez más, como competidor sistémico. En la estrategia del Gobierno federal alemán para China de 2023, se califica a China de socio, competidor y rival sistémico.
A nivel internacional se habla del «choque chino» (China shock) para aludir al fuerte impacto económico de las exportaciones masivas de China tras su ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, cuando sus productos baratos entraron a gran escala en los mercados mundiales.
El auge económico de China supuso un gran impulso para la industria alemana, ya que los chinos compraban coches y maquinaria germanos. Sin embargo, en la actualidad, los fabricantes de automóviles alemanes tienen cada vez más problemas en el mercado chino. En muchos sectores, los fabricantes chinos, subvencionados por el Estado, irrumpen en los mercados europeos con precios bajos.
