La hipnosis, una ayuda en la sala de urgencias para aliviar el dolo

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Anette Rehor, consejera psicosocial y participante en un entrenamiento de hipnosis de emergencia, hipnotiza a Stefanie Borchardt (izq.), también participante. Foto: Carmen Jaspersen/dpa

Bremen (dpa) – La médica de urgencias Annette Held ayuda a través de la palabra. Esta profesional de 56 años explica que, con una técnica especial de hipnosis, puede interrumpir el dolor de los pacientes de urgencias: «Por un breve momento lo dejan de sentir».

«La hipnosis es muy útil, por ejemplo, en caso de quebraduras, ya que facilita la tarea de volver a colocar un hueso roto en la posición correcta». Según la médica, la técnica también puede ayudar a reducir hemorragias o dificultades al respirar.

«En las personas con respiración deficiente, la falta de aire causa ansiedad y pánico, lo que dificulta más la respiración. Con la hipnosis se puede romper ese círculo vicioso», explica Held.

La médica fundó en 2015 con su colega Thomas Kemmler-Kell el primer instituto alemán de formación para la hipnosis de emergencia en la ciudad de Bremen, en el norte de Alemania. En los seminarios, personal especializado en servicios de urgencias aprende a hipnotizar a sus pacientes a través del lenguaje.

Según Held, los pacientes en situaciones de emergencia son particularmente sensibles a la hipnosis. «En un caso de emergencia, la psique crea su propio estado de trance, el cual puede aprovecharse para intervenir rápidamente», explica.

«Los resultados son muy buenos». La médica señala que la mayoría de los pacientes están agradecidos. «Casi todos aceptan el tratamiento. No les importa lo que hagamos, mientras el dolor se detenga».

El médico de urgencias Tobias Schmidt asistió recientemente a un seminario de formación de dos días en Bremen. «Creo que no es una panacea, sino una herramienta más para utilizar en ciertas situaciones, por ejemplo, en el tratamiento del dolor», dice el anestesiólogo sobre la hipnosis de emergencia.

Además del efecto positivo en los pacientes, este profesional de 43 años espera que la técnica facilite su trabajo. «Las intervenciones de los servicios de urgencias son siempre un gran reto. Cuantas más posibilidades se tengan para afrontar la situación, más tranquilo se va a trabajar».

Stefanie Borchardt, enfermera especializada en anestesia y cuidados intensivos, quiere aplicar sus nuevos conocimientos en los hospitales. «Creo que esto es algo de lo que los pacientes se pueden beneficiar», dice esta mujer de 51 años después del fin de semana en Bremen.

Ella misma dice haber disfrutado de los ejercicios. «Te das cuenta de lo bueno que es poder relajarse cuando te dejas ir». Además, describe el estado de hipnosis como una sensación agradable: «Es como dormitar y sentir que la respiración te recorre todo el cuerpo».

El profesor emérito Ernil Hansen, que trabaja en la investigación y enseñanza de la hipnosis en el Hospital Universitario de Ratisbona, Baviera, considera que el lenguaje es una herramienta extremadamente importante en las intervenciones de emergencia.

El especialista explica que los pacientes a menudo sienten mucho miedo, lo que tiene un efecto desfavorable en el sistema inmunológico. «Si alguien está asustado y agitado, la presión sanguínea sube. Esto puede tener consecuencias graves».

Según él, los pacientes de urgencias entran en trance natural. «Es un mecanismo de protección. En trance, el cuerpo tiene habilidades que de otra manera no tendría», explica el médico de 71 años.

Hansen piensa que acompañar a los pacientes de emergencia con una comunicación terapéutica es un buen enfoque. Sin embargo, el anestesista considera erróneo que los servicios de emergencia, como los paramédicos, hipnoticen a las personas.

El médico enfatiza que la hipnosis sólo debe ser utilizada como terapia por psicoterapeutas y médicos, ya que el peligro de abuso es grande: «La hipnosis es un arma de doble filo». Tampoco ve la necesidad de hipnosis en pacientes de emergencia. «El paciente ya está en trance. Sólo hay que ser capaz de hacer uso de él».

Por ello, la opinión de Hansen en cuanto al instituto de formación de Bremen es ambivalente. «Lo que sí se puede aprender y también apruebo son las técnicas para calmar a la gente en casos de emergencia».

En opinión del investigador, las técnicas para iniciar o profundizar la hipnosis no deberían formar parte de un curso de formación de dos días para personal de emergencias.

La psicóloga Teresa Deffner, que trabaja con hipnosis en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Universitario de Jena, comparte su opinión y sostiene que es sumamente importante que el personal de emergencias sepa cómo usar el lenguaje de manera tranquilizadora, pero sostiene que la hipnosis debe reservarse para los terapeutas.

Held, por otro lado, cree que no hay riesgos con la hipnosis de emergencia si la técnica se aprende con sensatez. Además, asegura que no hay nada que temer: «En un estado de hipnosis, el paciente siempre conserva la capacidad de controlar lo que está pasando y puede detener el proceso en cualquier momento».

Cuando trata a pacientes de emergencia, la médica prefiere no utilizar la palabra hipnosis: «Decimos que usamos una técnica calmante».

Por Helen Hoffmann (dpa)