La incidencia de la gripe continuó aumentando en Asturias en la última semana del año pasado hasta situarse en una tasa de 735 casos por cada 100.000 habitantes, una de las más altas de los últimos años, pero sin llegar a superar la máxima registrada en la red de médicos centinela en la temporada 2007-2008, con un pico de 953 casos por cien mil habitantes.

Esta situación implica un nivel de intensidad muy alto, que se mantiene por encima del umbral epidémico por séptima semana consecutiva. La incidencia aumenta en todos los grupos de edad, pero de forma mucho más notable entre los menores de cinco años.

Sigue habiendo un predominio muy claro de virus gripales B, aunque también se ha dado un ligero aumento de los A, y no se esperan cambios significativos. Por otra parte, comienza a detectarse un descenso de los aislamientos de virus. Esta situación invita a pensar que se ha llegado al máximo de incidencia de la temporada, algo que sólo se podrá asegurar en función de la evolución de las próximas semanas.

No obstante, la previsión es que la demanda asistencial por procesos gripales siga siendo alta, tanto en atención primaria como en los hospitales, aunque con una baja proporción de casos graves, claramente inferior a la de la temporada anterior.

En España, las tasas de incidencia son epidémicas en toda la Península a excepción de Andalucía y Extremadura, donde no se dispone de datos, y en las islas Baleares y Canarias.

Desde el inicio de la temporada se han notificado en total 503 casos graves hospitalizados en 16 comunidades autónomas. De ellos, el 54% son hombres y el 46% mujeres. El mayor número se registra en el grupo de mayores de 64 años (59%), seguido del grupo de 45 a 64 (23%). El 10% de los casos graves hospitalizados son menores de 15 años.

El 89% de los pacientes con información disponible presentaban factores de riesgo de complicaciones de gripe. Entre los adultos, los más prevalentes son las enfermedades cardiovascular crónica y pulmonar crónica y la diabetes. El 74% de los pacientes graves hospitalizados desarrolló neumonía y 139 casos ingresaron en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

De los 172 pacientes incluidos en los grupos recomendados de vacunación, el 63% no había sido inmunizado esta temporada.

Desde el inicio de la temporada se han notificado 48 defunciones por gripe confirmada en diez comunidades; el 60% hombres. El 75% de los casos eran mayores de 65 años y todos presentaban factores de riesgo. De los 39 pertenecientes a grupos recomendados de vacunación, el 67% no se había inmunizado.

Seguimiento en el área sanitaria IV

En Asturias, el seguimiento de casos graves hospitalizados se realiza de forma centinela en residentes en el área sanitaria IV ingresados en el HUCA. Hasta la semana 52/2017 se contabilizaron 174 casos hospitalizados con gripe confirmada, con una tasa de 52,6 por cada 100.000 habitantes. Esto supone una proporción de ingresos del 2,2% de los casos atendidos en atención primaria. Los varones representan el 62% de los ingresos y el 79% tiene 50 años o más. Además, el 71% presentaba algún factor de riesgo y, de ellos, el 48% no estaba vacunado.

Hasta la citada semana se registraron 32 casos graves entre los que ha habido siete fallecimientos -un 22%-, y solo consta un ingreso en UCI. De los siete fallecidos, seis eran varones y otros tantos superaban los 70 años. Todos presentaban algún factor de riesgo y cuatro estaban vacunados.

Sanidad recuerda que los servicios de atención primaria funcionan estos días con normalidad y que el personal está perfectamente capacitado para atender adecuadamente la inmensa mayoría de los procesos y las consultas relacionadas con la epidemia de gripe estacional. La población sin factores de riesgo no precisa ser valorada en Urgencias para obtener un diagnóstico de cuadro catarral o gripal.

Hasta la pasada semana se habían vacunado 188.899 personas, con una cobertura del 54,13% de los mayores de 65 años, cifras bastante similares a las de los últimos años.

Sanidad recuerda, asimismo, que la gripe es generalmente una enfermedad benigna de alta incidencia. El tratamiento más adecuado consiste en aliviar los síntomas (fiebre, dolores musculares, malestar general, tos, dolor de cabeza, congestión nasal, estornudos o dolor de garganta) mediante analgésicos y antitérmicos. En la mayor parte de los casos se cura sola con las medidas habituales: beber abundantes líquidos (agua, zumos…) y utilizar fármacos como el paracetamol, según las recomendaciones de los profesionales sanitarios, hasta recuperarse.