La Organización Mundial de la Salud advierte de que la falta de acceso a sangre y productos sanguíneos sigue poniendo en riesgo la atención médica y la respuesta a emergencias en numerosos países.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó este viernes de que millones de personas en todo el mundo continúan enfrentándose a “riesgos de infratransfusión” por la falta de acceso a sangre y productos sanguíneos, especialmente en países de renta baja y media, donde «la escasez sigue comprometiendo la atención sanitaria básica y la respuesta a emergencias médicas».
Según el informe mundial sobre seguridad y disponibilidad de sangre correspondiente a 2025, presentado por la OMS, «la insuficiencia de suministro y las desigualdades estructurales entre países hacen que una parte significativa de la población no pueda recibir transfusiones cuando las necesita», lo que incrementa el riesgo de mortalidad en situaciones como hemorragias obstétricas, traumatismos o anemia grave.
El documento pone de relieve que la disponibilidad de sangre «sigue profundamente desequilibrada a nivel global». Mientras que los países de ingresos altos concentran aproximadamente el 36 % de las donaciones pese a representar solo el 15 % de la población mundial, regiones como África, con cerca del 16% de la población, apenas reúnen alrededor del 6 % de las donaciones totales.
En términos absolutos, la OMS estima que en 2023 se realizaron algo más de 120 millones de donaciones de sangre en todo el mundo, cifra que, «pese a reflejar un crecimiento sostenido en la última década», continúa siendo insuficiente para garantizar el acceso universal y equitativo a este recurso esencial.
El informe señala que la falta de acceso a transfusiones no es únicamente un problema de disponibilidad, sino «también de organización de los sistemas sanitarios». Factores como «la ausencia de financiación sostenida, la debilidad de la gobernanza y las carencias regulatorias» siguen limitando la capacidad de muchos países para garantizar suministros seguros y continuos de sangre y derivados.
SISTEMAS DE SALUD RESILIENTES
La OMS subrayó en la presentación del informe que «el acceso a sangre segura constituye un componente esencial de los sistemas de salud resilientes y un elemento clave para avanzar hacia la cobertura sanitaria universal», aunque reconoció que este objetivo sigue estando “fuera del alcance” de numerosos países.
El director del Departamento de Políticas y Normas de Productos Sanitarios de la OMS, el doctor Deusdedit Mubangizi, destacó en el informe que, pese a los avances registrados, “el acceso universal a sangre segura y a productos sanguíneos sigue siendo esquivo para muchos países”, y advirtió de que será necesario “un compromiso sostenido, una monitorización rigurosa y una acción coordinada a nivel nacional y global” para cerrar esta brecha.
El análisis revela además que los déficits estructurales afectan especialmente a los países con menos recursos. Problemas como la financiación insuficiente o inestable de los sistemas de transfusión, «la falta de marcos regulatorios sólidos y la limitada capacidad de supervisión» continúan siendo obstáculos críticos en numerosas regiones, lo que «repercute directamente en la seguridad y disponibilidad de la sangre».
MUERTES EVITABLES
En paralelo, la OMS advirtió de que la insuficiencia de suministro puede traducirse en consecuencias clínicas graves. En entornos con menos recursos, la falta de transfusiones oportunas «sigue asociándose a muertes evitables, particularmente entre mujeres con hemorragias posparto o niños con anemia severa, «evidenciando que las desigualdades en el acceso a sangre tienen un impacto directo en la mortalidad».
El informe también pone el foco en la cadena global de producción de medicamentos derivados del plasma, cuya disponibilidad sigue siendo “inadecuada y desigual” a nivel internacional. Esta situación refleja la concentración de la capacidad de producción en un número reducido de países y la vulnerabilidad del sistema ante interrupciones en el suministro. La OMS reclamó reforzar «las buenas prácticas de fabricación y los sistemas de calidad en toda la cadena de recogida, preparación y transfusión». Además, consideró necesario «aumentar la obtención de plasma que cumpla los estándares de fraccionamiento», con el objetivo de «avanzar hacia un suministro mundial más seguro, sostenible y equitativo de estos productos esenciales».
ACCESO EQUITATIVO
A pesar de los avances en la última década, la OMS insiste en que la mejora de los sistemas de donación, el refuerzo de los marcos legales y regulatorios y el aumento de la financiación pública serán claves para garantizar un acceso equitativo a la sangre en los próximos años.
El organismo internacional hizo un llamamiento a los Estados para fortalecer sus sistemas nacionales de sangre, mejorar la recogida y análisis de datos, impulsar la donación voluntaria y aumentar la inversión en infraestructuras y capacidades técnicas, con el objetivo de reducir las desigualdades y evitar que la falta de sangre siga siendo un factor de riesgo para la salud global.
El informe de la OMS concluye que garantizar sangre segura no es solo una cuestión técnica, sino una condición básica para que los sistemas sanitarios puedan avanzar. Sin financiación estable, normas sólidas, donación voluntaria y sistemas de vigilancia eficaces, «muchos países seguirán sin poder asegurar sangre suficiente y segura para todas las personas que la necesitan».
