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Asturias

La edad media de los asturianos pasó de 44,28 a 46,53 años en una década

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El consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, ha presentado hoy el informe Análisis de la situación y perspectivas demográficas del Principado de Asturias y revisión de las políticas aplicadas en Europa para el diseño de una agenda demográfica, un documento encargado por el Gobierno autonómico a la Universidad de Oviedo para obtener una radiografía clara de la situación demográfica actual, analizar sus consecuencias e identificar posibles soluciones. El informe recomienda aprovechar el potencial del área central del Principado para combatir la pérdida de población.

El estudio constata la tendencia al envejecimiento de la población asturiana, que en la última década se ha traducido en un aumento de la edad media de más de dos años (se ha pasado de 44,28 años a 46,53 años), aunque también señala que la situación geográfica (en un entorno próximo al principal foco de desarrollo nacional y también en los límites del arco atlántico), unida a la existencia de una gran aglomeración urbana en el centro de la comunidad (el área metropolitana) ofrece un “fuerte potencial de crecimiento” al Principado.

Los especialistas aconsejan una política demográfica que integre aspectos urbanísticos y socioeconómicos y tenga en cuenta las diferencias entre la zona central y las alas de la comunidad, de manera que permita ordenar el crecimiento del área metropolitana y minimizar los costes que supone el envejecimiento del medio rural. El estudio sostiene que con una adecuada política económica y demográfica es posible frenar e incluso revertir tendencias demográficas concretas.

El estudio refleja la notable pérdida de población en el oriente (13%) y el occidente (27%) en el último decenio. Ante esta situación, el consejero entiende la importancia de dinamizar las zonas rurales, especialmente las del área occidental, y de garantizar la igualdad territorial en el acceso a servicios esenciales como la educación, la sanidad, la atención social y la dependencia.

En este sentido, el Gobierno del Principado ha iniciado diferentes líneas de colaboración a nivel nacional y europeo para hacer frente a los retos demográficos, como la alianza que mantiene con las comunidades de Galicia, Aragón, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León o la integración en la Macrorregión del Sudoeste Europeo (RESOE). Además, trabaja en la definición de un Pacto Demográfico 2015-2025 que pretende impulsar las políticas de igualdad de oportunidades para compensar la disminución de la población activa, profundizar en la conciliación de la vida familiar y laboral, abordar el envejecimiento activo como una oportunidad de mejora de la calidad de vida y promover la solidad intergeneracional, entre otros objetivos. Asturias es, junto a Galicia y Castilla y León, la tercera comunidad autónoma que diseña una estrategia específica en relación con la dinámica demográfica.

Asimismo, la Consejería de Presidencia ha iniciado una ronda de contactos con más de cien entidades y colectivos del Principado, con el propósito de recoger aportaciones y lograr un frente común ante la caída demográfica. La consejería también ha implicado en este proceso a los miembros de la ponencia sobre el progresivo envejecimiento de la población asturiana constituida por la Junta General del Principado. Algunos de sus miembros han estado presentes en el acto. Es el caso del diputado del grupo parlamentario socialista, Alejandro Vega, y la diputada del grupo parlamentario de Izquierda Unida, Marta Pulgar. También ha acudido la directora general del Instituto Asturiano de la Mujer y Políticas de Igualdad, Carmen Sanjurjo.

Martínez ha destacado en la presentación del estudio que el reto demográfico demanda también respuestas de la UE, dado que un tercio de las regiones europeas está perdiendo población. En este sentido, ha recordado que a instancias del Principado, el Comité de las Regiones aprobó pedir que la UE tenga en cuenta la crisis demográfica y el envejecimiento poblacional en el reparto de los recursos comunitarios del nuevo marco financiero 2014-2020. Por otra parte, ha señalado la importancia de tener en cuenta el modelo asistencial y de servicios de los países nórdicos para responder a este problema.

Conclusiones del informe universitario

Las bajas tasas de natalidad, el alto nivel de envejecimiento y la pérdida continuada de población son, como consta en el documento, los tres principales problemas de Asturias en este ámbito. El estudio coordinado por Fernando Rubiera, del Laboratorio de Análisis Económico Regional, Regiolab, de la Universidad de Oviedo, refleja que el comportamiento demográfico de la comunidad únicamente puede entenderse en el marco de las dinámicas poblacionales que afectan a Europa. El Principado, como región periférica, se queda al margen del eje central de desarrollo europeo, que abarca la mayor parte de las grandes urbes del continente, y del centro económico español, un rombo situado en el noreste peninsular con vértices en Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia. Para las áreas periféricas el éxito económico resulta más complicado y la tendencia a la emigración y a la pérdida de población es más acusada.

El informe también se detiene en las diferencias que se producen dentro del propio Principado, donde el área central afronta problemas demográficos similares a los del resto de España, mientras que el entorno rural se caracteriza por un elevado nivel de envejecimiento y una tasa de natalidad muy baja, indicadores especialmente acusados en el interior y más moderados en la costa. Estos desequilibrios tienden a agravarse con los flujos migratorios intrarregionales hacia el centro de la comunidad y, más concretamente, hacia las tres grandes ciudades: Oviedo, Gijón y Avilés.

La dispersión residencial es otro de los apartados que se estudian en el documento y que afecta, en diferente medida, al entorno rural y al urbano. En el caso del área central, la tendencia a la dispersión se explica por el desarrollo de una zona metropolitana que no tiene un solo centro, sino varios, porque surge de la integración de tres ciudades y de varios núcleos de población importantes en su entorno. Por su parte, el medio rural presenta altos niveles de dispersión, pero el reducido crecimiento que se produce en esta zona se sitúa en entornos ya previamente edificados, por lo que la situación no se está agravando, sino todo lo contrario.

El informe concluye que las regiones del noroeste de la península Ibérica manifiestan comportamientos muy parecidos, se enfrentan a pérdidas de población, tasas de natalidad muy bajas y altos niveles de envejecimiento. Por esta razón, los expertos insisten en que la alianza entre comunidades es fundamental para desarrollar políticas adecuadas. Además, apuestan por impulsar pactos suprarregionales y reivindicar acciones a escala europea que permitan articular acciones efectivas para hacer frente a los desafíos actuales.

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