Berlín, 21 sep (dpa) – La cúpula de la ultraderechista AfD se vio reafirmada en su línea de acción tras la victoria electoral en el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y la expulsión de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz del Parlamento de esta región del noreste germano.

Los líderes del partido, Alice Weidel y Tino Chrupalla, reiteraron ante la prensa en Berlín que su formación se distancia claramente de la política actual de la CDU y le exigieron que modifique su rumbo para poder ser considerada una posible socia de gobierno. En cuanto a la AfD, dejaron en claro que no ven motivo alguno para hacerlo.
Weidel: la CDU ha dejado de ser un partido popular
Los líderes de la AfD calificaron el resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental de gigantesco y fulminante. «Hemos pulverizado a la CDU, que ahora se come sus sándwiches de pescado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental fuera del Parlamento», dijo Chrupalla y destacó que la ola azul (por el color del partido) es imparable.
Weidel afirmó que la AfD ha desplazado a la CDU como partido popular. «Deberíamos entablar conversaciones urgentes para sacar juntos a este país de la crisis», dijo ofreciendo cooperar con los conservadores.
Los líderes de la AfD no ven en este contexto ninguna obligación por parte de su partido de mostrarse más dispuestos a hacer concesiones. «Sería como preguntarle a un entrenador de fútbol, tras un 2-0, por qué no cambia de una vez a los defensores para que el rival empate a 2-2», dijo Chrupalla.
Weidel dijo que mantendrán el rumbo y que, por el momento, no ven motivo para cambiar nada. Leif-Erik Holm, el candidato ganador de la AfD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, agregó que no es la AfD, sino los otros quienes deben adaptarse.
Chrupalla: mucho mejor si la CDU ya no existe
No solo el resultado propio, sino también el desastroso desempeño de la CDU en Mecklemburgo-Pomerania Occidental desató el júbilo en la AfD. «Siempre nos alegramos cuando le quitamos porcentaje a otros partidos», comentó Chrupalla. «Y si la CDU ya no existe y los votantes nos eligen a nosotros, mucho mejor».
La conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz obtuvo solo el 4,9 % de los votos en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, quedándose por debajo del umbral del 5 % necesario para entrar en el parlamento regional. Es la primera vez en los 81 años de historia de la CDU que el partido no consigue escaños en un parlamento regional.
La AfD más que duplicó su resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, pasando del 16,7 % al 38,2 %, y con ello se proclamó ganadora de las elecciones en un tercer estado federado, tras Turingia y Sajonia-Anhalt. En Sajonia-Anhalt, hace dos semanas había obtenido su mejor resultado hasta la fecha en unas elecciones regionales, con un 43,8 %, quedando a muy poco de alcanzar la mayoría absoluta.
Aún no está claro si esto dará lugar a un primer gobierno de la AfD a nivel regional, ni cómo se lograría. Faltan tres votos, que la AfD tendría que conseguir de otros partidos. Es poco probable que forme gobierno, ya que el resto de partidos se niegan a colaborar con la extrema derecha, una política conocida en Alemania como el «cortafuegos».
El próximo año, una prueba en el oeste alemán
Weidel reafirmó en Berlín la aspiración fundamental de su partido de querer gobernar y reiteró que espera que el gobierno federal de la coalición entre la CDU y el SPD no dure hasta las elecciones regulares de 2029.
La AfD también apuesta por las elecciones regionales del próximo año, donde le tocará el turno al oeste del país. Así, entre otros lugares, habrá elecciones en el estado más poblado, Renania del Norte-Westfalia, y en Baja Sajonia.
Chrupalla fijó el objetivo de al menos duplicar los resultados de la AfD para aumentar la presión a nivel federal para la convocatoria de elecciones anticipadas. En la actualidad, los ultraderechistas encabezan las encuestas a nivel nacional.
