Berlín, 15 ago (dpa) – El Instituto Cultural Ruso, conocido como la Casa Rusa, lleva años siendo objeto de polémica en Alemania. ¿Puede Rusia, que desde 2022 asola Ucrania con una guerra destructiva, difundir su cultura sin obstáculos en pleno centro de Berlín?

¿Y se trata realmente de cultura? ¿O de una sucursal de Moscú para la guerra híbrida contra Alemania? Las autoridades alemanas se muestran cautelosas a la hora de emitir valoraciones, pero el Ministerio del Interior francés afirmó recientemente que el edificio es utilizado por los servicios secretos rusos como tapadera. Las voces que piden su cierre se multiplican.
Un centro cultural sujeto a sanciones de la UE
Este bloque de hormigón de siete plantas se erige en la céntrica calle Friedrichstrasse desde 1984. En aquel entonces era el mayor instituto cultural soviético en el extranjero.
El país anfitrión, la socialista República Democrática Alemana (RDA), así como la propia Unión Soviética, son ya historia. Hoy la institución se llama Casa Rusa de la Ciencia y la Cultura y cuenta con salas de exposiciones, una sala de conciertos, un cine, una librería y una oficina de correos rusa. La Casa está gestionada por la agencia estatal rusa para la cooperación cultural y depende del Ministerio de Asuntos Exteriores de Moscú.
Debido a la guerra de Ucrania, la Unión Europea (UE) incluyó a la agencia en su lista de sanciones en 2022, y desde entonces la Casa Rusa solo puede disponer de su cuenta bajo la supervisión del banco central alemán. No goza de inmunidad diplomática.
Su programa cultural incluye conmemoraciones de la Guerra Mundial, actuaciones de coros cosacos alemanes, películas soviéticas y rusas, así como actos dedicados a Alexander Pushkin y otros artistas. La mayor parte parece apolítica, pero transmite la visión del mundo de Moscú y la pretensión de una cultura rusa única. También se ofrecen cursos de ruso, ballet y dibujo. El objetivo es que el contacto con Rusia parezca normal a pesar de la guerra de Ucrania.
¿Qué dicen los detractores y los que defienden la Casa Rusa?
«Nosotros también sabemos que en este centro se lleva a cabo algo más que inofensivos cursos de idiomas», afirma a la agencia dpa Robin Wagener, diputado por el partido Los Verdes.
La Casa Rusa desempeña asimismo un papel en la campaña electoral berlinesa previa a las elecciones al Parlamento regional del 20 de septiembre. El candidato principal de los socialdemócratas, Steffen Krach, se plantó ante la puerta y exigió la expropiación del inmueble.
En cambio, Alexander King, el candidato del partido populista Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) alega que «quien quiera cortar todo hilo de diálogo con Rusia no nos está preparando a nosotros ni a nuestra ciudad para la paz».
Exteriores teme por el futuro de los Institutos Goethe en Rusia
El Ministerio de Asuntos Exteriores tiene voz y voto en la decisión sobre la Casa Rusa, y teme por el futuro de los institutos culturales alemanes en Rusia en caso de que se cierre la sede de Berlín. Rusia ha restringido ya la labor de los Institutos Goethe en Moscú y San Petersburgo, sólo se ha permitido permanecer a unos pocos empleados y apenas es posible impartir más que clases de idiomas.
Sin embargo, estos institutos mantuvieron «un contacto directo con la sociedad civil rusa incluso en tiempos de la guerra de agresión rusa y de la creciente represión y propaganda», según ha indicado el ministerio en respuesta a una consulta.
Por Friedemann Kohler (dpa)
