Blanca Hervás reconoce que alcanzar la final del relevo 4×400 en Los Ángeles 2028 sería «increíble» tras no lograrlo en París, donde el equipo le enseñó a anteponer el bien colectivo.

La atleta española Blanca Hervás ha confesado que sería «increíble» poder alcanzar la final del relevo 4×400 metros en los Juegos de Los Ángeles 2028, algo que se les resistió en París 2024, además de reconocer que el relevo se lo ha dado «todo» y le ha enseñado a «priorizar el bien del equipo».
«Fuimos olímpicas en París con ese relevo, no pasamos a la final y nos quedamos muy cerquita, pero era el principio de esta generación. Lo que hemos hecho estos dos años ha sido increíble, y terminar el ciclo olímpico en Los Ángeles con una final sería increíble. Hay países enormes, pero España ha sido campeona del mundo, subcampeona del mundo este año, en pista cubierta hemos sido subcampeonas y terceras. Estamos normalizando esas medallas. No sé lo que pasará, pero ojalá poder pelearlas, lo que significaría estar en la final», señaló en los Desayunos Deportivos de Europa Press, organizados con la colaboración de Amix, Comunidad de Madrid, Joma, Loterías y Apuestas del Estado, Mondo y la Universidad Camilo José Cela (UCJC).
«Si seguimos pegándole bocados a la marca como estamos haciendo, creo que podríamos pelearlo», afirmó, reconociendo también que le hace «mucha ilusión la prueba individual». «Es un gran sueño que tengo desde que soy pequeña. Ya soy olímpica, pero la prueba individual me ilusiona mucho y es para lo que estoy trabajando», indicó.
La madrileña, plata en 4×400 mixto y bronce en 4×400 femenino en los Mundiales de pista cubierta de Torun este 2026, reconoció la importancia del relevo en su trayectoria. «El relevo me lo ha dado todo. Me ha enseñado a competir, me ha permitido recuperar la confianza que perdí. Y me han enseñado mis compañeras. Tener ciertas concentraciones al año, poder convivir con atletas que están en la misma situación que tú pero en otro entorno, con otro entrenador, con otro grupo, en otra ciudad, ver cómo entrenan y compartir todo con ellas es un privilegio», expresó.
«Lo bonito del relevo es la unión. El relevo es el único momento del atletismo en el que deja de ser un deporte individual y se convierte en un deporte colectivo, y la clave es saber comunicar. Siempre nos ponen el mismo ejemplo; Julio Arenas, en más de una ocasión, ha sido capaz de, siendo titular, levantar la mano durante el calentamiento y decir «no me encuentro al 100%», y dejar que corra otro compañero. Eso es el relevo, priorizar el bien del equipo y no el «yo quiero correr». La clave es el equipo», continuó.
Además, Hervás aseguró que trabaja por conseguir algún día rebajar los 51 segundos. «Recomendaría a todo el mundo la experiencia en Estados, me curtió, me hizo crecer, me educó, me enseñó muchísimo. Y gracias a eso, a día de hoy, soy una corredora de 51 y ojalá algún día por debajo de 51», apuntó la corredora, que atesora un oro y una plata en 4×400 femenino en los Mundiales de relevos de 2025 y 2026.
Respecto al Europeo de Birmingham, que se celebrará entre el 10 y el 16 de agosto, aseguró que debe «centrarse en la prueba individual». «Cuando llegue el momento, no será más que un regalo. Ya se tomarán decisiones, como pasó en Torun. Partido a partido, ya lo gestionaré», subrayó.
En otro orden de cosas, la velocista habló de la situación generada antes del Mundial de Tokio de 2025, cuando la mínima de la RFEA le dejó fuera de la competición a pesar de que cumplía la mínima requerida por World Athletics. «El año pasado fui una de las afectadas. Yo estaba dentro del World Ranking, estaba para Tokio entre las 30 mejores de 48, pero me quedé a cinco centésimas de la mínima RFEA y no pude competir. En ningún momento me pareció una pelea con la federación, porque esa mínima estaba puesta desde hace un año atrás. Entendí que era la mínima que tenía que hacer y no la conseguí, no espero que flexibilicen», expuso.
«Me parece correcto que no se flexibilice con nadie, porque cuando se flexibiliza con uno va a haber problemas. Lo asumí, lo entendí y no pasa nada. Es cierto que como deportista a nadie le gusta estar en la grada. Estar viendo cómo ocupan tu plaza cuando tú la has conseguido es duro, pero lo entiendo. Hace ilusión competir y quedarte tan cerquita de algo es complicado, pero lo asumes, las reglas son las reglas y si están puestas de un año atrás, o lo haces o no lo haces», continuó.
Por otra parte, Hervás compartió su manera de ver el atletismo. «Me tranquiliza mucho pensar que el deporte no deja de ser una ilusión, la misma ilusión que tenía de niña. De niña, ponía la tele y, sin saber qué deporte estaba viendo, yo veía la camiseta roja y quería que ganase el de España. Cuando compito con la selección, intento recordarme eso, que habrá personas que no sepan quién soy pero que quieren ver a España ganar. Me gusta esa ilusión de competir sin darle tantas vueltas, simplemente representando a tu país», señaló.
También rememoró una situación «muy dura», cuando un entrenador le dijo que no podría llegar lejos en este deporte. «En el momento fue muy duro. Es un deporte en el que se luchan centésimas, y si no estás bien, si no lo estás haciendo con ilusión, con confianza y disfrutando del deporte, no va a salir bien. El 400 es una prueba muy exigente, en la que los últimos 100 metros son cómo haya corrido mentalmente los primeros 300 y cómo de cómoda pueda llegar a esa última recta», advirtió.
Entre sus referentes están la estadounidense Allyson Felix y la neerlandesa Femke Bol, aunque ahora es ella la referencia para muchos jóvenes atletas. «Yo no me creo que sea una referente, pero luego veo a los niños en las competiciones y digo «eres una referente». Tú haces tu trabajo, voy a entrenar como hacía de pequeña. Cuando me retire y mire atrás, lo valoraré más, sabré que fui parte de esa generación de velocidad. Es muy fuerte que estemos aquí sentados dos velocistas, cuando el atletismo español nunca ha brillado por la velocidad. Con impulsar a una niña a que quiera hacer atletismo y quiera ser como nosotros, ha merecido la pena», finalizó.
EUROPA PRESS
