Normalmente se habla de los jugadores que meten goles. No suele mencionarse a los grandes porteros, esos que sostienen a un equipo campeón. Porque, en muchas ocasiones, se gana gracias a paradas antológicas que evitan la derrota, apoyadas en defensas que actúan como auténticas rocas y anulan a atacantes brillantes. Y, sobre todo, gracias a un portero capaz de volar de palo a palo, de mostrar reflejos increíbles ante un disparo con sello de gol o de imponerse por alto cuando el rival aprieta en un saque de esquina con todo el equipo metido en tu área. También están esas acciones decisivas en las que el guardameta frena un mano a mano con una intuición admirable. Son momentos que merecen un reconocimiento claro: nos habéis salvado; ganamos gracias a nuestro portero.

Courtois es merecedor de ese “gracias a ti hemos ganado”. En un Real Madrid plagado de errores, sostuvo al equipo frente al Benfica y evitó la eliminación con dos paradas extraordinarias, tanto en el partido del campo da Luz como en el del Bernabéu, donde volvió a exhibir unos reflejos impresionantes. Ya había demostrado su nivel en la final de París ante el Liverpool, un encuentro que el Real Madrid terminó conquistando.
Fueron los mejores del mundo en su época: Yashin, Iríbar, Gatti, Neuer, Buffon, Kahn, Esnaola, Casillas, Ablanedo… Hoy, Courtois.
Helio del Busto. Entrenador nacional de Fútbol
