El Real Oviedo es de Primera. Y cada semana que seguimos en la categoría es motivo de felicidad. Estar en Primera División no es solo una cuestión de resultados, también es identidad, prestigio y fútbol.

En ese contexto, hay un nombre que sobresale por encima del resto: Santi Cazorla. En estos momentos, lo que aporta al Real Oviedo va mucho más allá del césped. Para mí es como un jugador mundial de primer nivel. Juega y vienen aficionados ingleses a verle. Eso dice mucho del respeto y del cariño que le tiene el mundo del fútbol. Un presidente con visión lo renovaría ya.
Los entrenadores son clave. El trabajo diario y la pizarra deciden partidos. A Paunović le tocó la parte más dura, con un calendario demoledor: Villarreal, Barcelona, Real Madrid… y aun así se plantó cara a todos.
Después llegó Luis Carrión, que ya había entrenado a Las Palmas en Primera sin ganar un partido. En el Real Oviedo no aprovechó la gran oportunidad que tuvo: de ocho encuentros, empató cuatro y perdió cuatro. En sus últimos partidos, tres de ellos con Cazorla como titular, se lograron dos empates. En el último, frente al Sevilla, sin Cazorla —sancionado—, el equipo perdió 4-0 y fue cesado.
Con Guillermo Armada, de cinco partidos se perdieron los dos últimos. No se ha ganado ninguno. De quince puntos posibles, se dejaron doce. No critico al entrenador; describo la situación real desde mi punto de vista. El equipo hay que salvarlo.
En Osasuna, ganando 1-2, fueron sustituidos Kwuai Sibo y Lombatto, y se terminó perdiendo 3-2 con Cazorla en el banquillo. Respeto las decisiones, pero lo digo con dolor.
Siempre defiendo que el entrenador es decisivo. Hay equipo para salvarse. Hay que dar con la tecla en el centro del campo y apostar por jugadores que sepan hacer gol. Nacho Vidal, siendo defensa, es goleador, y hay que sacar el máximo rendimiento a todos. También reflexionar sobre jugadores que vienen a hacer gol y ni siquiera lo intentan.
Fijaos en Cazorla desde joven: las faltas, el tiro, el amago, el desmarque, el pase corto y el pase de gol. Cazorla es fútbol.
Hoy está de moda la presión muy alta, pero sin gol no hay victorias. Puedes correr mucho, pero cuando tienes el balón hay que saber buscar el gol. Un jugador con gol es un tesoro.
Cazorla es un fenómeno y un maestro que marca diferencias. ¿Cómo sentarlo en el banquillo? No contar con él va en perjuicio del fútbol. Es el jugador con mayor rapidez mental, siempre apoyando, haciendo jugar al equipo. Si juega, marcará goles.
El club debe renovarlo. El Real Oviedo no puede desaprovechar a Cazorla. Gracias a él estamos en Primera. Qué jugadorazo. Él hace ganar al equipo.
Por Helio del Busto, entrenador nacional de fútbol
