Gunter Demnig reinvindica sus «Stolpersteine»

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Foto: Andreas Seidel/ZB/dpa

Fráncfort (Alemania), 27 ene (dpa) – Cada aniversario, el 27 de enero, la agenda del artista alemán Gunter Demnig está particularmente llena. Durante ese día debe trasladarse a varios lugares para colocar las llamadas «Stolpersteine», las piedras-obstáculo que recuerdan a las víctimas del nazismo.

También hoy, al conmemorar el Día Internacional del Holocausto, el artista de 71 años estará en tres ciudades italianas para colocar estas placas con forma de adoquín, de 10 x 10 centímetros, recubiertas con una capa de latón y que llevan grabados datos de una víctima del nacionalsocialismo.

Las «Stolpersteine», que en alemán significa «piedras en el camino que pueden hacer tropezar», recuerdan a judíos, sinti y roma, activistas políticos, homosexuales o personas con discapacidades perseguidos o asesinados por el régimen nazi.

Estas piedras se colocan en la acera delante de la que fuera la vivienda o la escuela de la o las víctimas. Llevan la inscripción: «Aquí vivió … o fue a la escuela…» y se agrega el o los nombres de las víctimas.

Demnig viaja por toda Europa más de 200 días al año para presentar su proyecto y reunirse con estudiantes, políticos y familiares de la víctimas.

«La devolución es increíble. Incluso después de haber colocado 70.000 piedras sigue siendo muy conmovedor», asegura el escultor.

Aunque su nombre así lo indique, estas piedras no pretenden hacer tropezar al paseante. «Uno no se cae, se tropieza con la cabeza y el corazón», cita Demnig las palabras de un alumno.

Entretanto, un equipo se encarga del proyecto. En la ciudad de Hesse, donde Demnig vive con su esposa, se coordinan las nuevas fechas de instalación. Demnig ya no hace las piedras, la producción está en manos de otro escultor.

El artista alemán, nacido en Berlín, nunca imaginó al colocar la primera piedra a principios de los años 90, que esta acción se iba extender a más 2.000 comunidades. Decenas de miles de copias se colocaron en Alemania, Austria, Bélgica y Francia, Italia, Noruega, Polonia y los Países Bajos. «Al principio pensé que serían unas 1.000 piedras», señaló.

La idea de las «Stolpersteine» surgió de un encuentro que tuvo el artista con una mujer en la ciudad de Colonia, donde vivía Demnig en ese momento.

El artista estaba participando de un evento callejero en memoria de la deportación de los sinti y roma en 1940. La mujer, testigo de esa época, no sabía que las víctimas habían vivido en su propio vecindario.

«Me di cuenta de que muchos no sabían sobre el destino de sus propios vecinos». Ese fue el desencadenante para hacer visible a las víctimas de los nazis. La idea se convirtió en su obra de vida. La mayoría de las más de 70.000 «Stolpersteine» fueron colocadas por él mismo.

Su proyecto, sin embargo, también ha generado críticas. Algunas personas opinan que no es una forma adecuada de recuerdo, porque se pisotea a las víctimas. Este es el motivo por el cual Múnich lo rechaza. En vez de piedras-obstáculo, la ciudad conmemora a las víctimas del Holocausto con estelas y pizarras.

Demnig no comprende esta crítica. Los nazis no se contentaron con pisar a sus víctimas. «Montaron un plan de asesinato y exterminio muy preciso. Incluso, al caminar sobre estas piedras se le da brillo a la superficie de latón. No hay inconveniente que se camine sobre ellas, se les da así más brillo para preservar y honrar la memoria de las víctimas», destaca.

Aunque Gunter Demnig se considera retirado aún quiere seguir colocando «Stolpersteine». A veces también se ve obligado a reponer piedras como ocurrió recientemente en Roma, donde fueron robadas. La alcaldesa de la capital italiana se refirió al hecho como a un «acto antisemita».

Las «Stolpersteine» son más necesarios que nunca, asegura Demnig, teniendo en cuenta el auge del populismo de derecha en Alemania.

«Sobre todo cuando algunas personas de la AfD (partido ultraderechista Alternativa para Alemania) aseguran que no es necesario recordar el nazismo y lo minimizan como una cagada de pájaro en mil años de historia alemana hay que decir: entonces ahora con más razón».

Por Carolin Eckenfels (dpa)