Exposición «Momias: Secretos de la vida», en el Museo Zeughaus de Mannheim

Mannheim, 11 sep (dpa) – Son misteriosas pero cuentan historias: gracias a la última tecnología, los investigadores obtienen cada vez más información sobre las costumbres y estilos de vida de personas que vivieron hace cientos y miles de años.

La exposición «Momias: Secretos de la vida», en el Museo Zeughaus de Mannheim, en el suroeste de Alemania, que podrá verse del 16 de septiembre al 31 de marzo de 2019, se centra en los últimos avances en el campo de la investigación sobre momias.

¿Qué sostiene esa mujer en las manos? ¿Qué secreto guardan sus puños? La mujer momificada ya no puede ser interrogada. Tiene 500 años y yace como momia en una vitrina en el Museo Zeughaus. Sin embargo, aquí se revelan todos sus secretos gracias una tomografía computarizada.

En su camino a la otra vida, la mujer que vivía en el Perú actual se llevó dos dientes de leche. «Esta es la pieza más conmovedora para mí», dice el director del museo Wilfried Rosendahl. «La custodia de los dientes de los niños nos resulta muy familiar. La acción de esta mujer de un tiempo y continente completamente diferente está conectada con la acción de mucha gente hoy en día». Los dientes pueden ser reproducidos con una impresión en 3D de resina sintética.

La tomografía computarizada es el mejor método para obtener la historia de los cuerpos momificados sin necesidad de destruirlos. A principios del siglo XIX esto era muy diferente. En aquel momento, la curiosidad se satisfacía desenvolviendo los cuerpos. Las momias siempre nos han tentado a penetrar en su interior: apenas un año después del descubrimiento de los rayos X en 1895, ya se expuso la primera momia vista con rayos X y que también está expuesta en la muestra de Mannheim.

Los métodos actuales, además del análisis de rayos X y la tomografía por ordenador, consisten en la exploración de superficies en 3D, la paleopatología, la antropología física y la traumatología. La exposición acerca al visitante a estas áreas de investigación.

Según el geólogo y paleontólogo Rosendahl, no se ha llegado aún al final del campo de la investigación de momias. «La genética molecular y la patología nos proporcionarán aún más información con las muestras más pequeñas, por ejemplo, sobre enfermedades, apariencia y afiliación regional», explica el hombre que explora cuevas en su tiempo libre.

Antropólogos, radiólogos, médicos forenses, físicos, genetistas moleculares, restauradores y especialistas en otros campos trabajan juntos en el Proyecto Alemán de la Momia, que él dirige.

Pero ya hoy en día los estudios revelan cosas asombrosas: una momia vestida con una túnica de guerrero inca no resulta ser un guerrero, sino un niño de siete a nueve años que estaba en cuclillas y que fue momificado con las piernas elevadas.

La tomografía computarizada mostró características en la piel, los tejidos blancos y el esqueleto que indican varias enfermedades, entre las que se encuentra la neumonía. Se abrió el pecho del niño, se extirparon partes del corazón y se desmembró el hígado. «Sabemos que hubo víctimas infantiles entre los incas», indica. No se puede descartar que ese fuera el destino de los muchachos de hace 400 o 500 años, agrega.

La exposición también muestra el entierro de momias como un fenómeno mundial. En la Edad Media, por ejemplo, la Iglesia trató de preservar a los papas, emperadores y reyes. Los maoríes de Nueva Zelanda prepararon los cadáveres de personalidades de alto rango. Y un pueblo en las Tierras Altas de Papúa Nueva Guinea todavía mantiene una tradición de momificación hoy en día. Los cuerpos del fundador de la República Popular China, Mao Zedong, y del ex jefe de Estado norcoreano Kim Jong I fueron embalsamados en la época moderna.

Pero, ¿cuál es exactamente la fascinación de las momias? «Mucha gente se pregunta qué pasa después del final de la vida, ¿cómo puedo asegurarme de que yo mismo o personas importantes permanezcan en la memoria?», señala Rosendahl. «Las momias son testimonios extraordinarios que muestran los procesos que existen para evitar que un cuerpo muera», agrega.

Un hallazgo extraordinario marca el punto de partida de la investigación sobre momias en Mannheim. En 2004, unos restauradores descubrieron durante unos trabajos de limpieza 20 momias y partes de momias en cajas de cartón sin etiquetar, en la esquina trasera de un depósito, que ya no se podían encontrar en ninguna lista de inventario después de haber sido retiradas y reinstaladas debido a la guerra.

Se trata de objetos del coleccionista privado y pintor Gabriel von Max (1840-1915), que llegaron a Mannheim en 1917. El inesperado tesoro se mostró por primera vez al público en 2007. La muestra se fue de gira por Estados Unidos y Europa, atrayendo a tres millones de visitantes en diez años. Ahora las momias regresan a casa.

Por Julia Giertz (dpa)