Especialistas reunidos en «Conversaciones en torno a la medicina personalizada» han advertido del reto de impulsar la innovación sanitaria sin aumentar las desigualdades en el acceso a los tratamientos.

La medicina personalizada se consolida como uno de los grandes vectores de transformación del sistema sanitario, al tiempo que sitúa sobre la mesa el desafío de avanzar en innovación sin ampliar las brechas de acceso, según el consenso de los especialistas reunidos en la jornada ‘Conversaciones en torno a la medicina personalizada’.
Los especialistas advirtieron de que el desarrollo de terapias avanzadas, la implementación de la medicina personalizada y el uso intensivo de datos abren una oportunidad para «mejorar la precisión de los tratamientos médicos», pero también exigen «garantizar equidad, sostenibilidad y acceso para evitar nuevas desigualdades».
La jornada ‘Conversaciones en torno a la medicina personalizada’, impulsada por la Fundación Ramón Areces y la Fundación General del CSIC (Fgcsic), puso el foco en dos pilares clave: el uso inteligente de los datos en la toma de decisiones clínicas y el desarrollo de terapias avanzadas capaces de abordar enfermedades hasta ahora de difícil tratamiento.
El director general de la Fundación Ramón Areces, Raimundo Pérez-Hernández, subrayó en la inauguración que estas jornadas permiten “poner el foco en cuestiones de gran impacto para el progreso científico, tecnológico y social”
INVESTIGACIÓN E INNOVACIÓN
Por su parte, el vicepresidente de Investigación Científica y Técnica del CSIC, José María Martell, defendió que la ciencia debía ir más allá de generar conocimiento y “convertirse en impacto real en la sociedad”, impulsando la conexión entre investigación e innovación «a través de la colaboración entre disciplinas e instituciones».
La directora del Grupo de Investigación en Visión y Oftalmología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y vicepresidenta de la Fundación Española de Innovación, Celia Sánchez Ramos, destacó que “la creatividad y la innovación son fuerzas profundamente humanas” y advirtió de que la medicina personalizada supone un cambio de paradigma, ya que “no trata enfermedades en abstracto, sino personas concretas”.
La mesa redonda sobre el papel de los datos en la medicina personalizada, moderada por la directora adjunta de la Fgcsic, Paloma Domingo, centró el debate en el potencial del dato en salud y en sus límites actuales. Los expertos coincidieron en que el reto es transformar grandes volúmenes de datos «en decisiones clínicas útiles en un contexto en el que confluyen datos genéticos, clínicos, de imagen y de hábitos de vida».
La catedrática de Estadística de la UCM Rosa Elvira Lillo explicó que la medicina personalizada «permite avanzar hacia tratamientos más precisos adaptados a cada paciente», aunque advirtió de que todavía existe «una brecha entre el potencial teórico y la realidad, especialmente por la «falta de datos suficientemente amplios y robustos».
UNA ASPIRACIÓN INCOMPLETA
Por su parte, el catedrático de Cirugía de la UCM Julio Mayol subrayó que la medicina personalizada “es una buena aspiración, pero aún incompleta”. Recordó que la salud «no depende solo de factores biológicos, sino también de determinantes sociales (y del ‘código postal’), que pueden influir incluso más que el propio código genético».
Ambos expertos alertaron de los riesgos asociados al uso de datos e inteligencia artificial (IA), especialmente en relación con los sesgos, y reclamaron la integración de los «criterios éticos» y «mantener siempre al ser humano en el centro del proceso». Coincidieron en que estas herramientas «pueden mejorar la calidad asistencial y liberar tiempo para una atención más humana, siempre que se utilicen como apoyo y no como sustitución del criterio médico».
CREDIBILIDAD, CONTEXTO Y RIGOR
El periodista Carlos Franganillo dictó la conferencia magistral. Recordó que en apenas dos décadas el periodismo ha pasado a «un escenario de fragmentación del relato público y consumo informativo individualizado». Además subrayó que la “lucha por la atención” es el principal rasgo del momento actual, con «un flujo constante de información en el que conviven contenidos relevantes y ruido». Pese a ello, defendió que «la esencia del periodismo permanece intacta» y que el factor humano (la credibilidad, el contexto y el rigor) sigue siendo el elemento diferencial.
La mesa redonda sobre terapias avanzadas, moderada por el investigador científico del CSIC Augusto Silva, utilizó el ejemplo de una posible terapia para enfermedades neurodegenerativas para mostrar todo el recorrido de la innovación, desde el hallazgo en un laboratorio público hasta su eventual llegada a los pacientes. En ella participaron el investigador del Instituto Cajal del CSIC José M.ª Frade; el CEO de la spinoff Tetraneuron, Ángel Lucio; el director de Operaciones de Captug, Rafael Oriol; y la jefa del Área de Transferencia de Conocimiento del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Gemma Cañas.
Frade explicó que el origen de su proyecto estuvo en un descubrimiento realizado hace 14 años en un centro público de investigación, cuando su equipo identificó una molécula cuyo mecanismo podía tener aplicación en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
Ángel Lucio destacó que trasladar la ciencia a los pacientes requirió mucho más que un buen hallazgo: hizo falta «atraer inversión, talento, experiencia industrial y capacidad regulatoria».
Gemma Cañas defendió la necesidad de que «todos los actores del sistema trabajen de forma coordinada para que el conocimiento generado en universidades, organismos públicos de investigación y centros sanitarios llegue realmente a la sociedad».
El director general de la Fundación General CSIC subrayó en la clausura que la medicina personalizada no representa solo un avance tecnológico, sino una “relectura” de la práctica médica que devuelve el foco al paciente concreto. Defendió que la creatividad científica no consiste tanto en inventar desde cero, sino en “volver a mirar lo que ya estaba ahí con ojos nuevos y mejores herramientas”, apoyadas ahora en las capacidades del siglo XXI.
Asimismo, advirtió de que este nuevo modelo no podrá desarrollarse sin una colaboración estrecha entre el sector público y el privado, por lo que destacó el papel de la Fgcsic como puente entre ambos mundos, facilitando «la conexión entre investigación, empresa y administración para acelerar la llegada del conocimiento a la sociedad».
