Euros: Datos y curiosidades sobre nuestra moneda

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Holograma con el símbolo del euro en los nuevos billetes de 200 euros producidos en la imprenta de alta seguridad del Banco Central de Italia en Roma. Foto: Esma Cakir/dpa

Roma (dpa) – Las 20 cajas blancas apiladas sobre un pallet tienen un aspecto bastante anodino. Nadie pensaría que cada una de ellas contiene dos millones de euros en flamantes billetes de 200 euros: en total, 40 millones en efectivo de la moneda única de la zona euro.

Durante las últimas semanas, más de 200 empleados han trabajado en esta imprenta romana produciendo millones y millones de euros. Acostumbrados a manipular a diario tan valiosa mercancía, no parecen pensar en cómo podría cambiar sus vidas semejante cifra de dinero.

Los billetes de 200 euros, puestos en circulación a finales de mayo en toda la zona euro junto con los nuevos billetes de 100 euros, se imprimieron en Austria, Francia e Italia. En este último país fueron producidos en Roma, en la imprenta del Banco Central de Italia.

Por primera vez en la historia del euro, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Italia organizaron un recorrido informativo con un grupo reducido de medios por el interior de la imprenta dedicada a producir los billetes.

La vida de los nuevos euros comenzó en la Via Nazionale, una de las arterias más importantes de Roma y sede de la Banca d’Italia. Los billetes diseñados por el BCE para los 19 países de la zona euro se imprimieron en un ala de alta seguridad.

En las enormes naves de impresión, el dinero se desliza sin cesar por las bandas de producción. Los operarios manipulan enormes pliegos de papel con la impresión de los billetes.

A lo largo de todo el proceso, los empleados comprueban constantemente la calidad, descartan y destruyen aquellos pliegos que presentan defectos e ingresan los correspondientes datos en sus ordenadores.

Los pliegos pasan por varias estaciones. El papel de algodón para los billetes de 100 y 200 euros proviene de una fábrica francesa y es suministrado con la marca de agua ya incorporada.

Una vez estampados y revisados los pliegos, se procede a añadir los elementos de seguridad, entre ellos la nueva banda plateada que surca el billete de arriba a abajo y que ofrece una mayor protección frente a la falsificación.

La banda plateada incluye un novedoso «holograma satelital»: en este holograma de forma semicircular aparece la denominación del billete, en este caso el número 200. Alrededor de esta cifra se pueden ver símbolos del euro que oscilan al inclinar el billete.

Debajo del holograma satelital se encuentra la ventana transparente con el retrato de la diosa Europa, que da nombre a la serie.

La tinta utilizada para imprimir los billetes es de un color esmeralda especial que cambia a azul cuando se inclina el billete y que no se puede adquirir en las tiendas.

En la última fase del proceso se cortan los pliegos de forma totalmente automatizada. Luego se agrupan los billetes en fajos, se envuelven en plástico y se embalan en cajas.

Los restos de billetes se van recogiendo y eliminando para evitar que el material descartado caiga en manos de falsificadores.

Es que ésta es la razón de todo el esfuerzo que supone la revisión de los billetes: adelantarse al falsificador. La primera serie de billetes de 200 euros fue introducida en 2002. «La tecnología ha evolucionado, y también lo ha hecho para los falsificadores».

«Así que ya era hora de que diéramos el siguiente paso tecnológico para mantenernos por delante de los falsificadores», afirma Harald Deinhammer, experto en investigación de billetes del Banco Central Europeo (BCE).

Deinhammer sostiene los nuevos billetes haciéndolos girar una y otra vez en sus manos. Los billetes de 5, 10, 20 y 50 euros fueron actualizados hace algún tiempo. Ahora llegó el turno de los billetes grandes.

El experto detalla que el desarrollo de la nueva serie Europa duró más de diez años y que casi ninguna otra moneda es tan segura contra la falsificación como el euro: «El nuevo billete es el más seguro que jamás hayamos producido».

El billete que más se falsifica es el de 50 euros, comenta el especialista. Sin embargo, «la cantidad de dinero falsificado permanece constante y es muy, muy baja».

Cada año se descubren entre 500.000 y 600.000 falsificaciones, en relación con los 22.000 millones de billetes auténticos, explica. «Si se apilaran todos los billetes de euros auténticos, se obtendría una torre de 2.000 kilómetros. Si se hiciera lo mismo con las falsificaciones, esta torre apenas alcanzaría los 70 metros de altura».

La seguridad no sólo es lo más importante a la hora de diseñar, sino también durante la producción y el transporte del dinero. Todos aquellos que trabajan en los talleres de impresión de dinero deben ser personas absolutamente confiables y tienen que firman un acuerdo de confidencialidad y no divulgación de datos sensibles.

Los empleados no pueden ser filmados o fotografiados de frente para que no puedan ser identificados y no corran el riesgo de ser amenazados.

También está prohibido capturar imágenes de las puertas y ventanas de los edificios donde se encuentran las imprentas para evitar que se reconozca el sitio donde tiene lugar la producción.

Al fin y al cabo, fuera de las vallas de la imprenta de alta seguridad se encuentra Italia, uno de los países donde se falsifica mucho dinero.

Se dice que la mayor fábrica de billetes de euros falsos está en el sur de Italia, en torno a la ciudad de Nápoles. Hace algunos años, un falsificador napolitano logró incluso crear y distribuir un billete de 300 euros, denominación que no existe en la zona euro.

Por Annette Reuther (dpa)