Washington/Pekín, 11 jul (dpa) – El presidente estadounidense, Donald Trump, apostó por profundizar su enfrentamiento comercial con China y anunció nuevos aranceles sobre exportaciones de bienes por valor de 200.000 millones de dólares, una medida considerada “completamente inaceptable” por parte de Pekín.

Por orden de Trump, su representante de Comercio, Robert Lighthizer, presentó una lista de los productos que serán gravados con un arancel de un 10 por ciento, medida que podría entrar en vigor a finales de agosto. Con ello se verían afectados en total la mitad de los productos importados desde China.

El Gobierno del gigante asiático reaccionó con “estupor” y anunció que en caso de que entren en vigor los aranceles, responderá con una medida equivalente. La presentación de la lista es “totalmente inaceptable”, aseguró un portavoz del Ministerio de Comercio chino.

China presentará de inmediato una queja ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra. “El comportamiento de Estados Unidos daña a China, daña al mundo y daña a sí mismo”, agregó.

El empeoramiento del conflicto afectó a las Bolsas de Asia, que cayeron. En China el índice CSI 300, que reúne a las 300 principales empresas, cerró con un dos por ciento de pérdidas tras una reciente recuperación. En Shenzhen, bastión de la industria más innovadora, el mercado perdió un tres por ciento, y el índice Hang Seng de Hong Kong cayó un 1,71%. El Nikkei japonés retrocedió un 1,19 por ciento.

El viernes ya entraron en vigor los aranceles de un 25 por ciento a productos chinos por valor de 34.000 millones de dólares que habían sido anunciados con anterioridad, y China respondió con una medida equivalente sobre las importaciones estadounidenses. Dentro de dos semanas entrarían en vigor más tasas sobre bienes chinos por valor de 16.000 millones de dólares.

Trump ha amenazado a Pekín incluso con gravar todas las importaciones chinas, que alcanzan más de 500.000 millones de dólares al año.

Los nuevos aranceles a mercancía por valor de 200.000 millones afectan a los alimentos pero también a químicos, textiles, metales, aparatos electrónicos y otros. La lista de productos tiene 196 páginas.

Lighthizer anunció en la tarde del martes que el motivo de los nuevos aranceles son las represalias chinas a las primeras medidas y la negativa de Pekín a cambiar su forma de actuar.

Hasta ahora Estados Unidos tenía en la mira con sus sanciones sobre todo a los productos tecnológicos, porque acusa a China de robo de propiedad intelectual y de obligar a las empresas estadounidenses a transferir tecnología. Como represalia, China impuso medidas contra automóviles, pero también productos agrícolas como soja, pescado, carne de cerdo y vacuna y productos lácteos. Con ello busca golpear sobre todo a las zonas rurales estadounidenses, donde está gran parte del electorado de Trump.

Si se imponen finalmente más aranceles a importaciones por valor de 200.000 millones de dólares el conflicto se ampliará necesariamente a otras áreas, porque Estados Unidos exporta a China por valor de 130.000 millones de dólares, una cifra insuficiente como para tomar represalias equivalentes.

La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying, acusó a Estados Unidos de intimidación. “Esta es una batalla entre unilateralismo y multilateralismo, proteccionismo y libre comercio, uso del poder y justicia”, afirmó.

Debido al elevado déficit comercial de Estados Unidos, que en total asciende a más de 800.000 millones de dólares anuales, Trump combate en varios frentes. Impuso también nuevos aranceles al aluminio y al acero contra México, Canadá y la Unión Europea (UE) con el argumento de proteger la seguridad nacional.