El senador del PP Juan José Sanz Vitorio ha acusado a Félix Bolaños de interferir en la labor judicial por sus críticas a sentencias, mientras el ministro las amparó en la libertad de expresión.

El senador del Partido Popular Juan José Sanz Vitorio recriminó este martes al ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, lo que considera “interferencias” y “presiones” al criticar sentencias judiciales, acusación de la que él se defendió apelando a la libertad de expresión.
En la sesión de control al Gobierno, Sanz Vitorio había registrado como pregunta si a Bolaños le queda “algún límite más por sobrepasar”, pero la que formuló oralmente es si dichas “interferencias” y “presiones” entran dentro de los límites. El ministro respondió en primera instancia que se reafirmaba plenamente en su demanda judicial contra el empresario Víctor de Aldama por decir que le intentó sobornar, y que la ratificaba “palabra por palabra”.
Seguidamente, acusó al PP de “cabalgar a hombros del bulo” y dijo no saber si es más “patético” ese partido por fiarse de tales supuestos bulos o los medios que los publican. “Cada oveja con su pareja”, sintetizó, situando al Gobierno con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Europea, que han elogiado el dispositivo de acogida al barco ‘MV Hondius’ en Canarias.
El senador popular advirtió a Bolaños de que la separación de poderes que le acusaba de vulnerar “no es una opción ideológica”, sino “una condición necesaria” de la democracia, y le acusó de tratar de “asfixiar a la justicia enmascarado en la libertad de expresión”. Una libertad que, acto seguido, le reconoció, pero no si la ejerce desde un perfil institucional.
«DESPOTISMO BLANDO»
Además, llamó la atención sobre el hecho de que Bolaños sólo se pronuncie sobre sentencias que afectan a la familia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y barajó que eso le convierte en un ser “despreciable por sectario y servil” que practica una suerte de “despotismo blando”. También le recordó que ya se equivocó cuando salió a desdeñar la veracidad de la denuncia contra el ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, condenado por el Tribunal Supremo.
Finalmente, Sanz Vitorio diagnosticó que Bolaños “no está triste” por no haber sido designado por Sánchez vicepresidente primero en sustitución de María Jesús Montero, puesto que recayó en el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, sino que “está acabado”. Y lo atribuyó a que “rebasa los límites del servilismo” y a que “cuando uno rebasa los límites del servilismo deja de ser confiable incluso para el amo”.
Bolaños, además de incluir al Papa entre los personajes mundiales que habían aplaudido la acogida al barco con pasajeros con hantavirus porque se lo había recordado con sorna su interlocutor, achacó al discurso de éste una “mezcolanza de santos” y remarcó que “por supuesto que el ministro de Justicia tiene derecho a opinar”, asegurando que así lo han postulado el CGPJ, el Tribunal Supremo y el Constitucional.
También defendió como parte de su “relación institucional” los mensajes que se ha intercambiado con la presidenta del CGPJ, Isabel Perelló. Y terminó su réplica con otra pregunta, paralela a la que había registrado, aunque no pronunciado, el senador Sanz Vitorio, y su propia respuesta a la misma: “¿Respeta el Partido Popular los derechos humanos en los pactos que hace con Vox? Amnistía Internacional dice que no”.
