El café es una de las bebidas más consumidas en el planeta. Millones de personas comienzan su día con una taza, y su aroma se ha convertido en sinónimo de despertar, pausa y encuentro social. Sin embargo, pocos conocen la historia de cómo esta bebida llegó desde las tierras altas de Etiopía hasta convertirse en un fenómeno global que mueve miles de millones de euros al año y forma parte inseparable de innumerables culturas.

La leyenda del pastor Kaldi
La historia del café está envuelta en leyendas. Una de las más conocidas cuenta que en el siglo IX, un pastor etíope llamado Kaldi observó que sus cabras se volvían especialmente enérgicas después de comer los frutos rojos de un arbusto silvestre. Intrigado, Kaldi probó las bayas y experimentó un aumento de energía similar. Llevó los frutos a un monasterio cercano, donde los monjes inicialmente los desecharon por considerarlos obra del diablo. Sin embargo, al caer al fuego, los granos tostados desprendieron un aroma irresistible. Los monjes prepararon una infusión con esos granos tostados y descubrieron que les ayudaba a mantenerse despiertos durante las largas jornadas de oración nocturna.
Aunque esta historia probablemente sea más mito que realidad, lo cierto es que el café tiene su origen en las tierras altas de Etiopía, donde el arbusto del café crecía de forma silvestre. Las tribus locales consumían los frutos de diversas formas: masticaban las bayas directamente, las mezclaban con grasa animal para crear una especie de alimento energético o preparaban infusiones con las hojas.
La expansión por el mundo árabe
Desde Etiopía, el café cruzó el Mar Rojo hacia la Península Arábiga, donde encontró su primer gran impulso comercial. En Yemen, durante el siglo XV, se comenzó a cultivar café de forma sistemática. Los monjes sufíes utilizaban la bebida para mantenerse alertos durante sus rituales nocturnos, y pronto su consumo se extendió por toda la región.
La ciudad portuaria de Moca, en Yemen, se convirtió en el principal centro de exportación de café, dando origen al término «moka» que aún hoy se utiliza para describir ciertos tipos de café. Los árabes guardaban celosamente el secreto del cultivo, exportando únicamente granos tostados o hervidos para impedir que germinaran y pudieran ser cultivados en otros lugares.
Las cafeterías comenzaron a aparecer en ciudades como La Meca, El Cairo y Constantinopla durante el siglo XVI. Estos establecimientos se convirtieron en centros de reunión social, debate político y actividad intelectual. Eran conocidos como «escuelas de sabiduría» donde se conversaba, se jugaba al ajedrez y se intercambiaban ideas.
Llegada a Europa
El café llegó a Europa en el siglo XVII a través de comerciantes venecianos. Inicialmente fue recibido con desconfianza por algunos sectores religiosos que lo consideraban una bebida musulmana y, por tanto, sospechosa. Sin embargo, el Papa Clemente VIII probó el café y lo declaró aceptable para los cristianos, lo que facilitó su expansión.
Las primeras cafeterías europeas abrieron en Venecia, Oxford, Londres y París durante la segunda mitad del siglo XVII. Al igual que en el mundo árabe, estos establecimientos se convirtieron rápidamente en centros de vida social e intelectual. En Londres, las cafeterías eran conocidas como «universidades de un penique» porque por ese precio se podía disfrutar de una taza de café y participar en conversaciones con comerciantes, artistas, políticos y pensadores.
Cultivo colonial y expansión global
Los europeos pronto buscaron cultivar café en sus colonias para romper el monopolio árabe. Los holandeses fueron pioneros, estableciendo plantaciones en Java y Sumatra. Los franceses llevaron el café a las Antillas, y desde allí se extendió por toda América Latina y el Caribe.
Brasil se convirtió en el gigante del café durante el siglo XIX y mantiene esa posición hasta hoy. Las condiciones climáticas y geográficas de regiones como Minas Gerais resultaron ideales para el cultivo a gran escala. El café se convirtió en motor económico de varios países latinoamericanos, aunque también trajo consigo explotación laboral y desequilibrios sociales que marcaron la historia de la región.
El café hoy
En la actualidad, el café es la segunda materia prima más comercializada del mundo después del petróleo. Se cultiva en más de setenta países, principalmente en la franja tropical entre los trópicos de Cáncer y Capricornio. Existen dos especies principales: arábica, que representa alrededor del setenta por ciento de la producción mundial y es considerada de mayor calidad, y robusta, más resistente y con mayor contenido de cafeína.
El café ha evolucionado desde aquellos frutos masticados por pastores etíopes hasta convertirse en una industria global sofisticada. Ha inspirado rituales sociales, impulsado economías, alimentado revoluciones intelectuales y acompañado a generaciones enteras en sus mañanas. Desde Etiopía al mundo entero, el viaje del café es la historia de cómo una planta silvestre se convirtió en un elemento fundamental de la vida moderna.
