Berlín, 12 ago (dpa) – El Gobierno alemán acordó hoy reforzar los servicios de inteligencia del país, tanto externos como internos, otorgándoles mayores competencias en una reforma que busca hacer frente a las crecientes amenazas híbridas.

El proyecto de ley aprobado hoy por el Gabinete liderado por el canciller conservador Friedrich Merz contempla la opción, por primera vez, de que los servicios de inteligencia puedan intervenir de manera operativa por sí mismos en determinados casos.
Así, por ejemplo, el Servicio de Inteligencia Exterior (BND), responsable de la inteligencia exterior, podría manipular la infraestructura informática de una potencia extranjera durante un ciberataque o una campaña de desinformación en curso contra Alemania.
En el caso de los agentes de la Oficina Federal de Protección de la Constitución (BfV), el servicio de inteligencia interior, estos podrían entrar en una vivienda para sustituir componentes explosivos por polvo inofensivo, por poner otro ejemplo.
Facilidad de acceso a datos y comunicaciones
Sin embargo, el grueso de la reforma lo constituyen las competencias adicionales en el ámbito digital de las que dispondrán el BND y la BfV a partir del próximo año, siempre que el Bundestag (Cámara Baja del Parlamento) apruebe el proyecto de ley de forma íntegra.
Entre otros aspectos, se trata del acceso a datos en línea. En este caso, los agentes de los servicios de inteligencia se conectan a otro dispositivo para acceder a los datos almacenados en él.
Además, la reforma amplía la denominada «interceptación de comunicaciones en la fuente», que permite leer comunicaciones cifradas; en el futuro, esto incluirá también contenidos más antiguos.
La ampliación de las competencias irá acompañada de una intensificación del control sobre la labor de los servicios de inteligencia. En este sentido, en el futuro convergerán aún más competencias en el Consejo de Control Independiente. Este deberá informar periódicamente a los diputados en la Comisión de Control Parlamentario del Bundestag, que se reúne a puerta cerrada.
Los servicios de inteligencia y sus respectivas autoridades superiores —el Ministerio del Interior y la Cancillería— señalan que las nuevas competencias suponen un gran cambio. Al mismo tiempo, sin embargo, subrayan que, desde el punto de vista jurídico, la reforma simplemente permite que el BND y la BfV alcancen el nivel de otros servicios europeos en algunos ámbitos concretos.
Los críticos temen que la reforma debilite el principio según el cual las competencias de los servicios de inteligencia y de la policía deben permanecer estrictamente separadas.
