El film de Fritz Lang «M», ahora en formato ópera y con niños actores

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Foto: Monika Skolimowska/dpa-Zentralbild/dpa

Berlín, 6 may (dpa) – El film «M, el vampiro de Düsseldorf» de Fritz Lang (1931), con Peter Lorre en el papel protagónico, es un clásico del cine que marcó a varias generaciones, llegó hace poco a la televisión como serie y ahora se presenta una nueva versión en formato de teatro musical en Alemania.

La Ópera Cómica de Berlín ha preparado el material para el teatro musical, una pieza de horror musicalizada por el compositor Moritz Eggert y puesta en escena por el director Barrie Kosky. Hubo muchos aplausos en el estreno del domingo, que contó con mayoría de niños sobre el escenario.

La historia del abusador sexual, que va por la ciudad en búsqueda de víctimas indefensas, es sacado del inframundo por ladrones y arrastrado frente a un tribunal popular, es también una lección sobre la histeria social y la explotación del miedo.

Kosky y el jefe de dramaturgia Ulrich Lenz abordan la historia cinematográfica sin cambios, pero combinan el libreto con pasajes de texto del guión, poemas del escritor berlinés Walter Mehring (1896-1981) y canciones infantiles.

Para el trabajo comisionado por la Ópera Cómica, el compositor Eggert ha fusionado el lenguaje, la música y los sonidos en una banda sonora a veces ensordecedora.

El director general de música, Ainars Rubikis, dirige una gran banda en lugar de una orquesta de ópera clásica. El sintetizador y el acordeón forman parte del equipo tanto como la guitarra eléctrica y la batería. Jazz y canciones, los lamentos del delincuente sexual y el ruido de la metrópoli se combinan para formar una pintura sonora expresionista.

El barítono estadounidense Scott Hendricks se apresura a través del escenario. ¿Es un asesino o simplemente se lo está imaginando? Es el único adulto en este juego en el que los niños se van convirtiendo gradualmente en los protagonistas. En las máscaras de adultos, los jóvenes extras y el coro de niños son criaturas disminuidas, que finalmente juzgan a «M».