El Eifel alemán invita a conocer sus praderas de narcisos

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Los narcisos silvestres no conocen fronteras. Pradera en flor en el municipio belga de Büllingen. Foto: Bernd F. Meier/dpa-tmn

(dpa) – Wolfgang Schumacher tiene buenos recuerdos de su primera caminata por la reserva natural del valle de Oleftal: «Un oscuro bosque de abetos salpicado por el color amarillo brillante de los narcisos salvajes».

Para Schumacher, en aquel entonces maestro de escuela, esta experiencia vivida en los años setenta en este valle de la región del Eifel, situado en el oeste de Alemania y compartido con Bélgica, fue inolvidable.

Ya en aquella época, este biólogo y gran defensor de la naturaleza de la región había comenzado a respaldar las iniciativas para impedir la desaparición de los narcisos salvajes.

Con la ayuda de la Fundación Loki Schmidt y la adquisición de una hectárea de bosque en 1979, hizo posible que el valle de Oleftal volviera a convertirse en una pradera de narcisos. Hoy, 40 años después, las llanuras adjuntas al río Olef vuelven a lucir un color amarillo brillante.

«Los campos de narcisos adornan ambas orillas del río», señala el guía Michael Hamacher, «al otro lado de aquel pequeño puente de madera está Bélgica».

El grupo de excursionistas a su cargo emprendió su marcha desde el área de aparcamiento Hollerather Knie, cerca de Hellenthal, municipio situado al sureste de Aquisgrán y muy popular por ser punto de partida de la hermosa caminata hacia al valle de los narcisos salvajes.

Lo que se aprecia una vez llegados a destino es un extraordinario espectáculo natural. Los narcisos salvajes sólo crecen en unos pocos lugares de Alemania, incluyendo los valles de Oleftal, Fuhrtstal y Perlenbachtal, todos en la región del Eifel. También florecen en las Ardenas belgas, al otro lado de la frontera.

Estas flores amarillas de primavera saben exactamente lo que quieren. «Los narcisos salvajes necesitan humedad, pero no un exceso de agua», explica Hamacher. El suelo debe ser ligeramente ácido, en áreas con abundantes precipitaciones y a una altitud entre 600 y 1000 metros sobre el nivel del mar.

La nieve y el granizo apenas afectan a los narcisos salvajes: En los primeros días cálidos de la primavera despliegan todo su esplendor y transforman los valles en un enorme y amarillo mar de flores.

Después de aquella primera hectárea recuperada en el valle de Oleftal, en los últimos 40 años ha continuado la tala de abetos en los valles de los arroyos para permitir que los narcisos salvajes se siguieran extendiendo y así recuperar el paisaje original de las llanuras adyacentes al río.

Desde el siglo XII hasta los años 50, estos terrenos fueron utilizados por los agricultores para el cultivo del heno. En años posteriores, las áreas fueron forestadas con abetos, árboles de rápido crecimiento. Esto significó que no sólo desaparecieron los narcisos salvajes, sino también raras especies de mariposas, entre ellas la manto violeta.

En los años setenta, finalmente, Wolfgang Schumacher logró recuperar la primera hectárea de narcisos en el Oleftal: «Hoy en día los valles son reservas naturales que cubren un área de más de 80 hectáreas», señala el biólogo y geobotánico.

Los valles con más concentración de narcisos salvajes son los de Fuhrtstal y Perlenbach. Según las estimaciones de la oficina de turismo local, los valles atraen, durante la temporada de floración en abril, a más de 30.000 personas, especialmente en fines de semana soleados.

Los visitantes descienden hacia los dos valles de narcisos a través de varios senderos circulares de entre cinco y 14 kilómetros de largo.

El punto de partida de las caminatas es el portal de acceso Monschau-Höfen, una de las casillas del Parque Nacional del Eifel donde se puede obtener información sobre la flora, la fauna y la historia de la región.

«Se aconseja traer su propia comida y bebida», advierte Barbara Frohnhoff, de la oficina de turismo local, ya que en el camino no hay ningún sitio para tomar un refrigerio. También recomienda zapatos resistentes, ya que los caminos suelen ser fangosos y resbaladizos después de los días de lluvia.

Cuadro informativo: Monschau en el Eifel

Destino: Con sus 12.000 habitantes, Monschau es una ciudad turística muy visitada en la región del Eifel. Al sur de Monschau-Höfen se encuentra la reserva natural Fuhrts- und Perlenbachtal. Los narcisos salvajes también crecen cerca de Hellenthal-Hollerath, en el valle de Oleftal.

Temporada: de finales de marzo a principios de mayo. La época de floración del narciso amarillo salvaje depende del curso del invierno y de la llegada de los primeros días cálidos de primavera.

Cómo llegar: En coche desde el norte y el este por las autopistas A 4 y A 44 Colonia-Aquisgrán-Lieja, salida Aquisgrán-Lichtenbusch. Desde allí por la B 258 hasta Monschau. Desde el sur por la B 51 Bitburg-Blankenheim, luego la B 258 pasando por Schleiden a Monschau.

En tren hasta la estación central de Aquisgrán, desde allí hay conexiones de autobús a Monschau. El aeropuerto más cercano es el de Colonia/Bonn.

Información: Monschau Touristik (Oficina de Información al Turista), Stadtstraße 16, 52156 Monschau, Teléfono: 02472/ 80480, E-mail: touristik@monschau.de, Internet: www.monschau.de

Por Bernd F. Meier (dpa)