(dpa) – La milicia terrorista Estado Islámico (EI) perdió casi todos sus combatientes entre Irak y Siria: según la coalición internacional liderada por Estados Unidos, el grupo apenas cuenta ya con mil luchadores en esa zona fronteriza.
La mayor parte de esos terroristas están siendo rastreados en zonas desérticas del este de Siria y el oeste de Irak, informó la alianza a dpa por correo electrónico.
«La cifra de menos de 1.000 (combatientes) excluye zonas del oeste de Siria que están bajo control del régimen», explicó la coalición, que considera que «la abrumadora mayoría de los terroristas» que lucharon en ambos países están muertos o arrestados. No comentó sin embargo cuántos extremistas habrían conseguido huir.
Según la coalición, más del 98 por ciento del territorio conquistado por el EI en Siria e Irak fue liberado. Bagdad proclamó este mes la derrota del EI en Irak, tras una campaña de tres años apoyada por Estados Unidos.
En los últimos meses, el EI también perdió terreno en Siria debido a las operaciones por un lado del Gobierno, apoyado por Rusia, y por otro de una alianza kurda apoyada por Estados Unidos.
«Sigue habiendo muchos combates para vencer a bolsas residuales de terroristas y mucho trabajo duro para garantizar la derrota definitiva del EI en la región», explicó la coalición.
En tanto, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, consideró inimaginable que Bashar al Assad siga al frente de Siria cuando concluya la guerra civil.
«Es imposible trabajar con Al Assad en Siria, no funciona», dijo Erdogan, citado por la agencia Anadolu durante una rueda de prensa en Túnez junto a su homólogo de ese país, Beji Caid Essebsi. Según Erdogan, Al Assad es un «terrorista» y no se puede planear un futuro con un presidente que «mató a casi un millón de ciudadanos».
El Gobierno sirio respondió a esas palabras acusando a Erdogan de haber convertido a Turquía en una «enorme cárcel» y de estar ahogando a los medios de comunicación.
Desde el inicio de la guerra civil siria, en 2011, Turquía apoyó a los rebeldes, mientras que Rusia e Irán son aliados de Al Assad. Sin embargo, los tres países colaboran ahora en el denominado proceso de Astaná para intentar estabilizar el país.
Turquía, Irán y Rusia acordaron celebrar a finales de enero el Congreso de los Pueblos de Siria, en el que representantes de los distintos grupos deberían negociar sobre el futuro político del país tras la guerra. La oposición rechaza esa conferencia, impulsada por Rusia, pues teme que sea Moscú quien dicte las condiciones.
Por otro lado, algunos civiles enfermos comenzaron a ser trasladados fuera de la ciudad siria de Guta Oriental, un bastión rebelde fuertemente asediado, según el Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC).
«Comenzaron las evacuaciones desde Guta Oriental», informó a dpa una portavoz del ICRC en Ginebra, Anastasia Isyuk. La operación se inició en virtud de un acuerdo alcanzado con el Gobierno.
La Sociedad Médica Sirio Americana informó sobre el traslado de cuatro pacientes durante la noche, aunque en la zona siguen otros 637 que necesitan ayuda médida.
Según esta asociación, en total se aprobó el traslado de 29 casos críticos a hospitales de Damasco. Entre ellos hay 18 niños y cuatro mujeres que sufren enfermedades cardiacas, fallos renales o que necesitaban intervenciones quirúrgicas que no se podían realizar en la zona.
Unas 400.000 personas están prácticamente sin ayuda humanitaria desde 2013 en Guta Oriental, cerca de la capital de Siria, Damasco. El Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) advirtió a principos de mes que los niños de Guta Oriental estaban sufriendo una de las peores crisis humanitarias desde el inicio de la guerra civil.
