El Pleno del Congreso ha aprobado iniciar la reforma de su Reglamento para rebajar las exigencias de crear grupo parlamentario y favorecer a partidos territoriales.

El Pleno del Congreso de los Diputados aprobó este martes con 178 votos a favor y 171 en contra la toma en consideración de una propuesta de reforma de su propio Reglamento que, si es finalmente aprobada, suavizará los requisitos para formar grupo parlamentario, algo que beneficia a los partidos de ámbito territorial.
La iniciativa, firmada por diputados de ERC, Junts per Catalunya, Podemos, Compromís y el BNG, propone que para formar grupo parlamentario haya que haber conseguido 5 diputados, como hasta ahora, pero sólo el 3% del porcentaje de voto en toda España y no el 5%, y el 10% del porcentaje en todas las circunscripciones por las que la candidatura haya concurrido a las elecciones en lugar de un 15%.
Presentó la iniciativa la diputada de ERC Inés Granollers, argumentando que ésta defiende la calidad democrática y la capacidad de control y representación ciudadana, haciendo que cada voto valga lo mismo y que todos los partidos tengan el mismo tiempo de intervención y capacidad de iniciativa. Dijo también que muchas veces el conceder grupo parlamentario a un partido dependía de la discrecionalidad de la Mesa del Congreso.
Granollers desaconsejó que de una mayoría parlamentaria coyuntural dependan los derechos democráticos. Finalmente, puso ejemplos como Portugal y Francia, que no fijan porcentaje mínimo para tener grupo propio, y concluyó que no se trata de privilegios sino de “democracia”.
La diputada de Compromís en el Grupo Mixto, Águeda Micó, añadió que el Congreso funciona hasta ahora de acuerdo con un bipartidismo que ya no existe, y no refleja la plurinacionalidad ni el peso que los partidos territoriales tienen en sus respectivas comunidades. “Si ahora el pacto es la norma, debe cambiar la forma de representar la pluralidad”, remató.
Por su parte, el diputado de Podemos Javier Sánchez Serna dijo que la reforma es una actualización necesaria del Reglamento y no “un capricho”, porque evitaría el uso táctico del préstamo de diputados de un partido mayoritario a otro minoritario para formar grupo. Con ella, opinó, se reduce la distancia entre la pluralidad del Parlamento y la pluralidad de la calle, introduciendo además la prevención de que no puedan formar grupo distinto diputados de un mismo partido o que no se hayan enfrentado en las urnas.
FIJACIÓN DE POSICIONES
El diputado del BNG, Néstor Rego, intervino ya en el turno de fijación de posiciones, pero presentando también como propia una reforma que, ensalzó, defiende los derechos de los partidos minoritarios, pone “nerviosos” a los partidos estatales de derecha, y mitiga un poco la dificultad que ya imponen las circunscripciones provinciales para las elecciones generales.
Alberto Ibáñez, en el turno de Sumar pese a ser uno de los firmantes de la iniciativa por Compromís, dijo que la visión de la derecha de la representación se refleja en la represión de las movilizaciones sindicales en la educación. Citó a “los gilipollas del año” en alusión al “galardón” concedido a la presidenta de Abogados Cristianos por la revista humorística ‘El jueves’, condenada por injurias por este motivo. Sobre el fondo de la iniciativa, dijo que la pluralidad “da color” y “fortalece» la democracia.
Por el PNV, que no firma la iniciativa, Mikel Legarda defendió que evitará recurrir al préstamo de diputados, cuya validez queda “al albur” de la mayoría de la Mesa, y que facilitará la conformación de grupo propio a los pequeños sin engrosar excesivamente al Grupo Mixto y la visualización de la representatividad. Jon Iñarritu, de EH Bildu, se limitó a anunciar desde el escaño su apoyo.
Joaquín Martínez Salmerón, del PSOE, anunció el apoyo de su grupo a una reforma que, según él, se adapta a “la España del siglo XXI”, “mejora la representatividad y “refleja la pluralidad” expresada por la ciudadanía, frente a “una lógica diseñada para otro tiempo político”.
Lo opuso a que el PP y Vox, según él, en comunidades como Murcia, su región natal, reducen el control democrático de la oposición a su Gobierno. También echó en cara a Vox haberse beneficiado en otras ocasiones del préstamo de diputados del PP.
EN CONTRA
En contra se mostraron únicamente el Partido Popular y Vox. Por el PP, José Antonio Bermúdez de Castro, quien cerró el debate, comenzó preguntando a los proponentes “cuántos privilegios más pretenden conseguir” en esta legislatura, pues ésta es “una reforma de conveniencia que pretende adaptar las reglas del Congreso a sus intereses» y “blindarse ante futuros fracasos electorales”.
“Eso ni es proporcional ni es democrático”, denunció, reprochándoles la falta de “pudor” de apelar a la Constitución, y dijo que el Reglamento ya es “excesivamente generoso”, pues los cuatro grupos que representan el 90% de los votos acumulan menos tiempo en cada debate parlamentario que los que representan al 10%.
Según dijo Bermúdez de Castro, democracia es “el gobierno de la mayoría que respeta a las minorías, y no al revés”, porque lo contrario supondría que los votantes de las mayorías tienen peor condición que los de las minorías. Denunció también la “picaresca” de que firmen la iniciativa diputados sueltos y no grupos parlamentarios para no consumir cupo de ninguno, y terminó preguntando al PSOE si apoya la iniciativa por convicción o por necesidad, y si es consciente del daño que está haciendo al sistema y a su partido . “Esto ya no da más de sí”, concluyó, con el mensaje habitual del PP de dar por acabada la legislatura.
En nombre de Vox, Ignacio Gil Lázaro arrancó con dichos como “el que no corre vuela”, “entre pillos anda el juego” o “a quien madruga, Dios le ayuda” para quejarse de que los grupos minoritarios han visto su oportunidad en la dependencia que tiene el Gobierno del PSOE de ellos, y subrayando que ninguno había hecho referencia a los casos de corrupción.
Gil Lázaro dijo que, presentando la iniciativa en el “final agónico” de la legislatura, los grupos proponentes asumen ya su “descalabro” en las próximas elecciones, y que Vox, con su presencia en la Mesa del Congreso, impedirá todas las “mangarrufias” (SIC) habituales para formar grupo propio con préstamos de diputados. Es decir, se pretende, según él, “transgredir a futuro” la soberanía nacional con una “reforma tramposa” hecha a interés de unos cuantos”.
