El cerebro de la computadora: no todos los procesadores son iguales

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La elección del procesador indicado depende ante todo de las tareas que se quieran realizar con el ordenador. Foto: Armin Weigel/dpa

(dpa) – La mayoría de los usuarios sabe que el procesador es uno de los componentes centrales de la computadora y, sin embargo, no siempre le dan la importancia que requiere el llamado «cerebro del sistema».

Al momento de comprar una PC, muchos clientes solo se fijan en que la máquina arranque y complete las funciones básicas. Pero al tiempo se molestan por no haber comprobado antes cuáles son sus necesidades y qué diferencias hay entre uno u otro procesador.

En las computadoras portátiles el reemplazo del procesador rara vez es posible y seto puede resultar costoso para las computadoras de escritorio.

En los últimos años, los fabricantes han podido mejorar enormemente el rendimiento de las unidades de procesamiento. Pero hay grandes diferencias entre las marcas y las respectivas familias de procesadores.

Para tomar la decisión correcta al comprar una computadora o un procesador es conveniente entender cómo funcionan estos componentes.

«En resumen, el procesador es el corazón de un ordenador. Es básicamente responsable de todas las operaciones informáticas», explica Christian Hirsch, de la revista alemana de informática «c’t».

Hirsch aclara que el procesador carga los datos de la memoria principal, modifica los registros de datos y luego los devuelve a la memoria principal. «Está dicho de un modo muy simplificado, porque todo el proceso se lleva a cabo en unos 15 o 20 pasos», subraya.

El procesador, a menudo denominado CPU (Unidad Central de Procesamiento), calcula y controla casi todos los procesos de la computadora. «Es decir, lo que ocurre en el ordenador, cómo se ejecuta un programa y cómo, cuándo y dónde se muestra», detalla Roman Bansen, de la asociación alemana de la industria informática Bitkom.

Cuantas más funciones pueda ejecutar un procesador por segundo, más rápido será. El rendimiento real de una CPU depende de muchos otros factores, como la arquitectura, el tamaño de la estructura -las estructuras más pequeñas aseguran una mayor potencia de cálculo-, el número de núcleos de procesador, y el número y tamaño de la memoria caché del chip.

«Los procesadores han aumentado enormemente su rendimiento en los últimos años, pero necesitan la misma cantidad de energía o incluso menos», apunta Hirsch.

Esto significa que trabajan mucho más eficientemente que hace unos años. La frecuencia de reloj solo ha aumentado ligeramente, en cambio, cada vez más núcleos permiten a los procesadores realizar muchas más tareas de forma paralela.

«Además, las nuevas generaciones de CPU permiten la implementación de funciones potentes de inteligencia artificial en ordenadores portátiles y PC’s», precisa Roman Bansen y agrega que los procesadores no deben considerarse como casos aislados.

El objetivo es optimizar la interacción entre la CPU y los periféricos a través de tecnologías de conexión coordinadas, medios de almacenamiento y software. Por eso, no todos los procesadores pueden ser utilizados en todos los ordenadores.

«Los procesadores están optimizados para aplicaciones muy diferentes», resalta Hirsch. «En las las CPU móviles, la máxima prioridad es mantener bajo el consumo de energía, ya que nadie quiere que la batería de su portátil se agote después de una hora».

Los procesadores móviles funcionan a una velocidad de reloj mucho menor y suelen tener menos núcleos. «Por eso no son tan rápidos como los procesadores de escritorio», comenta Hirsch.

Además, acota que las laptops modernas deben ser lo más planas y delgadas posible, por lo que la mayor parte del espacio dentro del portátil se utiliza para las baterías.

El término potencia de diseño térmico o TPD (del inglés thermal design power) también se utiliza a menudo para describir los procesadores.

«El TDP indica la máxima cantidad de energía que un procesador puede absorber permanentemente para que el sistema de refrigeración no se sobrecargue», aclara Hirsch. Este presupuesto térmico es compartido por todos los núcleos y, si está disponible, también la unidad gráfica integrada.

«Si solo funcionan unos pocos núcleos a plena capacidad, el procesador puede trabajar a una mayor velocidad que si todos estuviesen funcionando a baja carga. Prácticamente comparten el presupuesto térmico de los núcleos que no son utilizados», precisa Hirsch.

Según el experto, esto da lugar a un aumento significativo de la velocidad, especialmente en las aplicaciones que solo pueden utilizar un núcleo a plena capacidad.

En la elección de un CPU, es fundamental tener en cuenta el uso que se le va a dar.

«Los procesadores más económicos y baratos son adecuados para aplicaciones de oficina», señala Bansen. Para el entretenimiento y los juegos, los procesadores de alta relojería son una buena opción, mientras que para los juegos de alta gama se requieren los modelos superiores con un máximo de rendimiento.

«Para tareas simples como el procesamiento de textos, la reproducción de un vídeo o la navegación por Internet alcanzan procesadores con dos núcleos, también conocidos como CPU de doble núcleo», como por ejemplo, la serie Athlon de AMD o la serie Celeron y Pentium de Intel, considera Hirsch.

El especialista de «c’t» apunta que para las PC y las computadoras de juegos se debería usar al menos un Quad-Core, es decir, una CPU con cuatro núcleos. Sin embargo, agrega que son más seguros los procesadores con seis núcleos de CPU, como el AMD Ryzen 5 3600 o el Core-i9 9400F de Intel.

«Los usuarios profesionales que editan vídeos de alta resolución o que renderizan gráficos o películas en 3D necesitan procesadores con un gran número de núcleos. Hacia arriba no hay límites», considera Hirsch.

Ya hay disponibles CPU de escritorio como el AMD Ryzen Threadripper 3990X con 64 núcleos.

Hirsch destaca que entre las distintas familias de procesadores, el modelo más barato de una serie casi siempre ofrece la mejor relación calidad-precio. Por ejemplo, el AMD Ryzen 5 3600 es un procesador barato de seis núcleos, como así también el Core-i-3 9100F de Intel de cuatro núcleos.

«Las CPU más rápidas siempre cuestan desproporcionadamente más», comenta.

Entre las familias de procesadores más baratos se ubican el Celeron G de Intel o el Athlon de AMD, que ofrecen suficiente rendimiento para los trabajos diarios de oficina y la web.

Intel y AMD ya tienen procesadores recomendables de bajo presupuesto. «En el segmento de precios más bajos, AMD está a la cabeza. Por un poco más de 100 dólares se pueden conseguir procesadores de cuatro núcleos AMD Ryzen 3 1200, Ryzen 3 1300X o Ryzen 3 2200G. Este último, junto con el Radeon Vega 3 tiene incluso un chip gráfico integrado», apunta la revista de informática «PC Magazin».

Sin embargo, en cuanto al rendimiento de las aplicaciones, este trío no está a la altura de los rivales más baratos de Intel de cuatro núcleos, como el Core i3-9100F, que cuesta un poco más de 100 dólares.

Por Benedikt Frank (dpa)